Los valiosos terrenos que posee el gobierno nacional en adyacencias de la Terminal en barrio Candioti Sur, un lugar apetecido por la voraz inversión inmobiliaria en terrenos públicos exigen la mayor transparencias y seriedad en los procesos, lo que hasta ahora no ha ocurrido, como otros emprendimientos en ese sentido. Basta recordar las cocheras de Plaza Alberdi, e inversiones en ese mismo sentido en el Puerto local.

Se sabe de la «influencia» y los «notables» logros de empresas constructoras/inmobiliarias en licitaciones publicas o contrataciones directas en el ámbito provincial y municipal. Y todas las suspicacias que estás han generado.

Y todo en un marco de acusaciones cruzadas entre el Gobierno nacional contra el gobierno provincial y este con la municipalidad de Santa Fe.

Lo que pareciera simple, directo y transparente, se hace complicado, intricado y lleno de intrigas, el intendente reuniéndose en forma secreta con inversionista y La Nación llamando a una subasta. En el medio los vecinos preocupados y un consejo municipal postergado e ignorado.

Un dato que no se debe dejar de lado es el cuestionamiento de los aportes de campañas, sobre todo de empresas contratistas que logran fabulosos negocios con el consentimiento estatal.

Lo simple: Que el gobierno provincial exija dichos terrenos y qué se descuenten de la deuda (eternaaaa) que La nación tiene con la provincia. Y qué la gestión Lifchitz los ceda a la ciudad como lo ha hecho hasta la obscenidad con Rosario.

Y a traves del consejo determinar el destino de los mismos en audiencias publicas. Simple, directo y transparente. Pero uno tienen esa triste sospecha que lo transparente y beneficioso para la ciudad no es lo que les interesa.

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