El «Museo del Deporte» de Rosario es ya un clásico de este blog: un auténtico agujero negro de huevadas, que se traga un montón de guita que bien podría destinarse a otras cuestiones más apremiantes, y que parece no tener fondo.
Hace poco contábamos acá el caso de la pantalla gigante que costó $ 1.234.000 dólares, y que en consecuencia se vuelve más cara con la suba del billete verde.
Y en ésta otra entrada de hace unos días, la poníamos como uno de los ejemplos emblemáticos de obras del socialismo infladas en sus costos (por redeterminaciones de precios, adicionales de obra y trabajos extracontractuales), y demoradas en su finalización.
El decreto de apertura muestra que sigue por el mismo rumbo: a pedido de la ministra de Cultura «Chiqui» González se le agregan a la obra «trabajos extracontractuales» por casi 22 millones de pesos, que representan un aumento del 29,60 % del monto nominal del contrato de la segunda etapa de la obra, iniciada en abril de éste año.
Nada precisa el decreto de en que consisten los trabajos, pura saraza culturosa sin mayores datos. Y además el regalo viene con un anticipo financiero a la empresa contratista, por el cual le pagan más de cuatro millones de pesos, antes de mover un dedo.
Eso, siempre hablando del monto original del contrato, porque además ya lo «redeterminaron» de nuevo en sus precios, como pueden ver acá:

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