Empecemos por la historia de lo que pasó, con los reclamos que se fueron diluyendo:

homicidio nunca hubo detenidos ni imputados

“Sólo aquél que lo pasa lo puede entender”. Con esas palabras, Juan Luis Caggiano comienza a recordar la trágica jornada del 26 de noviembre de 2008, cuando su hija fue asesinada de 15 puñaladasDiez años después, el crimen sigue impune: la causa ni siquiera tuvo detenidos o imputados. Como si a Valeria Caggiano la hubiera asesinado un fantasma.

La víctima tenía 38 años y era madre de una nena que debió aprender a transitar la adolescencia con la ausencia de su mamá. La pequeña no pudo tener a su madre presente en su colación de Escuela Primaria, ni en su cumpleaños de 15, ni tampoco el día en que terminó la Escuela Secundaria. Hoy tiene 20 años y sigue viviendo con su abuela.

El papá de Valeria la recuerda como “una piba divina”: “A eso no sólo lo digo sólo yo”, aclara: “Lo dicen sus amigas, sus compañeros de trabajo y toda la familia. Si tenía enemigos, lo desconozco, porque no hablábamos muy seguido”.

La última vez que José Luis la vio, fue el 24 de noviembre de 2008. Dos días después, el 26, Valeria entró a buscar su auto en una cochera 1° de Mayo al 1000. Allí, un desconocido la sorprendió y le asestó 15 puñaladas que acabaron con su vida. “Hemos hecho todo lo posible para llegar a la verdad pero hasta hoy no hemos tenido suerte”, cuenta José Luis en diálogo con Alejandro Colussi Y luego agrega: “He caminado tribunales y juzgados, hice todo lo que humanamente he podido y lo que estaba a mi alcance, pero nunca pude acceder a algún estudio jurídico que me patrocine. Si hubiera podido pagar un abogado, quizás la historia hubiese sido diferente”, reflexiona.

Además, recuerda las numerosas negligencias de la investigación: “En el caso de mi hija, todo se hizo mal desde el principio”, afirma el doliente padre, y como ejemplo señala que “los policías no resguardaron la escena del crimen, estaba todo pisoteado y alterado” y que la burocracia provocó que se perdieran pruebas que podrían haber sido importantes: “Un vecino, que escuchó los gritos, dijo haber visto un auto azul que huyó del lugar. Cuando pidieron los videos de seguridad del Túnel Subfluvial, para ver si ese auto había pasado, la respuesta desde el Túnel fue que las imágenes se guardan sólo 30 días. Es decir que ya no existían porque se demoraron en pedirlas”, explica José Luis, con paciencia y una cuota de resignación.

El único sospechoso que tuvo la causa es el exesposo de Valeria Caggiano, Mario Daniel Bardina. Sin embargo, hubo testimonios de allegados que le sirvieron de coartada para acreditar que en el momento del asesinato de la mujer se habría encontrado en otro lugar. Nunca figuró siquiera como imputado en la causa. No obstante, Bardina se encuentra preso por un hecho en el que se lo vinculó con el secuestro extorsivo de dos empresarios locales.

“Hicieron todo mal: no es que hicieron las cosas bien y no se pudo saber qué pasó. Esa es la angustia que a mí me queda”, argumenta, como si fuera necesario justificar su sentimiento ante tamaña impunidad.

“Lo último que supe es que la causa volvió al departamento de casos NN”, agrega el entrevistado. Es decir, al conjunto de expedientes que no tienen imputados ni sospechosos. El cambio de sistema procesal penal en Santa Fe supuso un obstáculo extra para la causa por el crimen de Valeria Caggiano. “Hace dos meses, me enteré que hay un montón de expedientes que pasaron al actual MPA. Desde entonces estoy intentando saber si el caso de mi hija pasó al MPA, pero como tengo problemas de salud ya no puedo ir seguido a insistir en Tribunales. El único que sigue tratando de investigar el caso de mi hija soy yo“, concluye José Luis.

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