PASÓ DE LARGO

Quizás fue porque Alberto lo anunció antes de que se oficializara la medida publicando el DNU 840 en el Boletín Oficial, o porque eso lo hicieron el miércoles a la tarde en un suplemento que se mezcló con las ediciones centrales de los noticieros. O acaso haya sido porque lo comunicaron en medio del fallo de la Corte por los jueces okupas y la elección yanqui, pero pasó casi desapercibida una de las principales medidas que tomó el gobierno en los últimos tiempos, para los sectores más vulnerables.
Nos referimos, claro, a la ampliación del universo de beneficiarios de la AUH, que surge del DNU antes citado, que pueden ver acá en el Boletín Oficial.  Lo que hace el decreto en síntesis es lo siguiente:
* Elimina el límite máximo de cinco (5) niñas, niños, adolescentes y/o personas con discapacidad por grupo familiar que pueden percibir la AUH. O sea, si hay más de cinco en condiciones de percibirla, la cobran todos.
* Establece que no regirá el tope mínimo de ingresos para el cobro de las asignaciones familiares de las y los titulares de los incisos a) y b) del artículo 1° de la 24714 (el sistema contributivo y el de la AUH), correspondiente al grupo familiar definido en el Decreto 1667/12.
* Dispone que el límite máximo de ingresos de cada uno de los y de cada una de las integrantes del grupo familiar para percibir asignaciones familiares se determinará en función de lo establecido por el artículo 5° de la Ley 27160 ( o sea » con la variación que se produzca en la ganancia no imponible y/o en las deducciones por cargas de familia para Ganancias).

* Para los monotributistas suprime el requisito de estar al día con los pagos mensuales del impuesto para percibir las asignaciones; y deroga una norma de Macri que dispuso que debían integrarse los aportes y contribuciones patronales como condición para la liquidación de retroactivos de las asignaciones familiares a aquellas y aquellos titulares de beneficios del sistema contributivo. Es decir: que la falta de cumplimiento del patrón con sus obligaciones, no perjudique al trabajador.

* Establece que las asignaciones familiares (incluida la AUH) pueden ser cobradas por  la madre, el padre o, cuando medie acuerdo de ambos, por un tercero o la hija o hijo adolescente desde los dieciséis (16) años de edad, independientemente del o de la integrante del grupo familiar que genera el derecho al cobro de la prestación; salvo en los casos de guarda, curatela, tutela y cuidado personal, casos en que el pago se realizará al guardador o a la guardadora, curador o curadora, tutor o tutora o cuidador o cuidadora que correspondiere.

* Finalmente y como consecuencia de las medidas de prevención sanitaria adoptadas en el contexto de la pandemia de COVID 19, de manera excepcional da por cumplida la presentación de las certificaciones de controles de salud y escolaridad correspondientes al año 2017 y anteriores, a aquellas y aquellos titulares de la Asignación Universal por Hijo para Protección Social, por cuyos niños, cuyas niñas y/o adolescentes hayan perdido el derecho al cobro por ese motivo, a efectos de que comiencen a percibirla.

Según se informó, entre los beneficiarios reintegrados al cobro por estas medidas, y los nuevos resultantes de un «barrido» efectuado por la ANSES, más la eliminación del tope de beneficios por grupo familiar, cerca de un millón de chicos se incorporarán a cobrar la AUH, o volverán a percibirla.

También se calculó la inversión adicional del Estado por estas medidas en unos 30.000 millones de pesos, en los meses que restan de este año suponemos; anualizado deben ser unos 180.000 millones de pesos que se volcarán al consumo, por parte de los sectores más desprotegidos de la sociedad.

Entre tantas malas, una medida oportuna y necesaria que debe complementarse con otras (como el reajuste de la AUH y las jubilaciones para por lo menos empatarle a la inflación) para reparar en parte los estragos sociales provocados por el macrismo y la pandemia, en ese orden.

Y una reflexión final: si el cálculo anualizado del «costo» de la medida tal cual lo hicimos nosotros acá, representa, representa muchísimo menos que el costo (este sí) de emitir deuda por 750 millones de dólares en bonos «dólar linked» para intentar frenar la corrida del «blue» dándoles salida a los fondos de inversión especulativos que quedaron empomados con títulos en pesos por el macrismo. Un ejemplo de que cuando se quiere, se puede. Depende de lo que se quiera.

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