El presidente nuevamente demostró su precariedad política, su recurrente negación de la realidad, la desgastada teoría de todos los demonios son culpables (pasado, los K, EEUU, petroleo, guerra comercial de China) y autoelogiandose, llegando inclusive a decir «la lluvia de inversiones se dió a que el mundo se entusiasmo tanto con nosotros» (SIC).

Refuerzo por dos meses de las asignaciones, más alimentos en los comedores, y habló de suba de impuestos que «es malisímo hacerlo» pero lo hará igual.

Volvió a insistir que la oposición no quiso sentarse a negociar el año pasado. Frases repetidas, promesas obvias, alusiones personales, todo descriptivo sin soluciones, «cambiamos las cosas de raíz sin atajos» pero sin explicar cómo, cuándo, dónde?.

«Tenemos que ir más rápido, hacerse cargo, que no será fácil» es preludio de un ajuste feroz. En definitiva, no fue un mensaje presidencial sino una mediocre editorial de periodista militante

Comentarios Facebook