Días atrás escribí en esta misma sección una nota «Mi Deja Vu» sobre similitudes y diferencias entre esta pandemia y la inundación, sobre todo en referencia al comportamiento social.

Hoy estoy indignado realmente. Voy a la despensa del barrio adónde estoy pasando el aislamiento obligatorio ha realizar algunas compras de alimentos, todos a un metro esperando y sólo pasaban de a un cliente/a.

Dos de ellos/as me reconocen, todavía alguna gente se acuerda, y empezamos a charlar. Y una me aclara, cómo pidiendo disculpas, que era empleada pública y afiliada a UPCN y que estaba indignada, pensando que yo siempre defendía al gremio y me iba a molestar. Cosa que le aclare que no era así, hubo un UPCN con Maguid y otro muy distinto, degradado y alejado de los afiliados con Molina.

Y justo sobre eso me cuenta y trato de recordar textuales palabras aunque sea casi imposible: «Yo me acuerdo que en la inundación Alberto abrió el camping generosamente para evacuados y familiares, que hubo partos allí, y ahora ? No hay camas casi en los efectores públicos y privados, no se podría hacer lo mismo en las cabañas?»

Salta su amiga y me dice (después de ver que 3 barbijos se vendían a 100 pesos) «Por qué no poner la industrial textil a elaborar barbijos por ejemplo»

Les pregunto si hubo un curso del gremio sobre cuidados para trabajadores de salud y de otras áreas sobre recaudos en el ámbito laboral y me dicen que no, les preguntó si desde UPCN se supervisa las condiciones de trabajo y horarios …y me dicen QUE NO»

La cosa deriva en otras criticas que no vienen al caso, cómo por ejemplo que una de ellas se desafilió hace 6 meses y le siguen descontando por planilla el aporte gremial a UPCN»

Sólo, ya volviendo, siento impotencia, lo que costó construir 30 años se puede destruir en meses, ESO HIZO JORGE MOLINA con UPCN. Tomá nota.

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