Esta semana las «low cost» estuvieron de moda: hace unas horas nos enteramos que Julian Cook, el inglés fundador de FlyBondi y CEO  de sus operaciones en el país se va, desilusionado por ganó Cristina, y supone que el nuevo gobierno dará marcha atrás con la política de «cielos abiertos». Cook es también uno de los 237 empresarios que formaron el grupo de whatsapp armado para hacer campaña por la reelección de Macri, y calificó al peronismo como «un cáncer para el país».
El hombre se enojó porque -según dice- Macri se quedó a mitad de camino, y no avanzó a mayor velocidad para desguazar Aerolíneas Argentinas, quitándole rutas y eliminándole los subsidios estatales. Claro que cuando los subsidios iban a parar a su compañía no le molestaron, como por ejemplo cuando en marzo de éste el gobierno provincial de Miguel Lifschitz le otorgó un subsidio de 4 millones de pesos para sus vuelos a Rosario, y como luego no se lo renovaron, levantó sus operaciones de los aeropuertos santaefesinos.
Y hablando del socialismo y sus subsidios a las «low cost», veíamos el lunes en esta entrada como también beneficiaron a las empresas del ramo de la «famiglia» presidencial: en 2017 a Mac Air Jets, y en el 2018 a Avian Líneas Aéreas.
Al respecto nos cuenta acá Gustavo Castro en «Diario Santa Fe» que entre los empresarios a través de los cuales los subsidios llegaron a los bolsillos de los Macri (la Cámara de Exportadores del Norte de la provincia) figura el hólding Vicentín Hermanos, uno de los mayores aportantes a la campaña de reelección de Macri según consta en los registros de la Cámara Nacional Electoral: a través de sus diferentes empresas aportaron 16,5 millones de pesos a la campaña de «Juntos por el Cambio», o lo que es lo mismo, unas seis veces lo que las empresas aéreas de los Macri recibieron en subsidios del socialismo, por su intermediación.
Y tal parece que no fueron los únicos casos: el decreto que abre el post (de este mismo lunes) dispone la creación del «Programa General de Fomento del Transporte Aeronáutico», que incluye un «Plan Específico de Incentivos Aeronáuticos 2019»; aprobado por Lifschitz a solo 37 días de dejar el gobierno de la provincia.
Entre los «incentivos» que contempla el plan, según el decreto, se pueden señalar un «Incentivo por nuevos destinos», consistente en un subsidio (a cargo de la provincia) de 5 dólares por pasajero embarcado para nuevos destinos, o de 35 pesos por pasajero embarcado para nuevos destinos de cabotaje. También hay «Incentivos por nuevos vuelos Vuelos Internacionales», donde el subsidio estatal es de 3 dólares por pasajero embarcado para nuevos destinos, o 25 pesos si los nuevos destinos son de cabotaje. Como ven, el subsidio es mayor si los vuelos son al exterior, con lo cual el argumento de la «integración de las regiones de la provincia» cae por su propio peso.
Hay también otros «incentivos», que suponen resignar recursos genuinos de los entes autárquicos provinciales que administran los Aeropuertos de Rosario y Sauce Viejo: «Incentivo por nuevas frecuencias» (reducción de tasas de aterrizaje, balizamiento y estacionamiento en un 50% sobre la nueva frecuencia en vuelos internacionales, y del 100 % en vuelos de cabotaje); «Incentivos por aumento en la capacidad de aeronaves» (se mantiene congelado por un año el valor de las tasas de aterrizaje, balizamiento y estacionamiento correspondientes a la aeronave original), y también «Contratos de operación garantizada».
Estos últimos son definidos por el decreto como «Instrumento orientado a garantizar el punto de equilibrio a aerolíneas para asegurar el inicio de una nueva ruta El contrato se suscribe por un tiempo determinado (por ej. 6 meses) durante los cuales los firmantes se comprometen a cubrir el importe necesario para asegurar el punto de equilibrio (generalmente expresado como cantidad de asientos)«; con dos modalidades de funcionamiento: contrato de compra anticipada y contrato de balance a mes cerrado (finalizado un periodo, si la demanda espontánea no cubrió el punto de equilibrio, la contraparte compra a la aerolínea los tickets faltantes y los aplica al mes siguiente).
En este caso el decreto aclara que «Es un esquema aplicable principalmente a rutas solicitadas por segmentos específicos, claramente identificables, dispuestos a convertirse en la contraparte que compromete el aporte necesario.«. Como los empresarios exportadores del norte provincial, que prefirieron aportar a la campaña de Macri antes que pagarse de sus bolsillos los pasajes en avión, porque se los pagamos todos.
Por si hiciera falta aclarar que todas estas medidas del socialismo son para favorecer a las «low cost» (el decreto ya deja en claro que las inversiones en los aeropuertos fueron con ese fin), el anexo del decreto no se priva de decirlo con todas las letras: «A través de esta herramienta se promueve el ingreso de empresas que garanticen tarifas inferiores a las vigentes en el mercado, entendiendo que las mismas constituyen un instrumento idóneo y concreto para asegurar el ingreso de un nuevo segmento de mercado de pasajeros.«. Si a alguno les parecen argumento similares a los del macrismo para promover el negocio de las «low cost», es porque son exactamente los mismos.
Además de lo ya dicho en cuanto a que Lifschitz aprueba el «Programa» cuando le queda poco más de un mes como gobernador de la provincia, comprometiendo la gestión de Perotti (y eventualmente blanqueando «incentivos» ya pagados, cosa que deberá investigarse), tengamos en cuenta que estos subsidios VIP se gastan en una provincia cuyo gobierno se negó durante dos años a declarar por ley la emergencia social y alimentaria, para terminar adhiriendo por decreto a la declarada por el Congreso nacional; pero sin haber adoptado desde entonces una sola medida consecuente con ello, como por ejemplo aumentar las partidas del Ministerio de Desarrollo Social destinadas a los programas nutricionales.
Y el mismo gobierno que sostuvo que no podía subsidiar el boleto de colectivo urbano en las principales ciudades de la provincia o las líneas interurbanas de pasajeros (por lo cual autorizó dos o tres aumentos por año, todos estos años); o que nos viene descerrajando un par de aumentos anuales de las tarifas de la EPE desde el 2007, antes porque decía que los subsidios del kirchnerismo a las tarifas discriminaban a Santa Fe (cosa falsa, porque todos los distritos pagaban igual la luz en el mercado mayorista); y luego del 2015 porque Macri dio de baja los subsidios, o los disminuyó. Deberían avisarle a míster Cook que vuelva para acá, que lo esperan con los brazos abiertos.

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