«SERÁS LO QUE DEBAS SER, O NO SERÁS NADA»

Tómense un ratito, pierdan 10 minutos, que vale la pena escucharlo a Dady, y en realidad, van a ver que a ese tiempo lo van a ganar. Porque dice cosas que muchos pensamos, y él puso en palabras cosas que todos sentimos estos días, y nos están dando vueltas por la cabeza.
Cosas que duelen y molestan, porque -se nos ocurre- son ciertas. O al menos las vemos nosotros. Cosas que venimos esquivando o diciendo a medias, o que nos brotan cuando ya estamos un poco podridos, y necesitamos expresarlas.
Y de las cosas que dice él, a cada uno y a todos se nos disparan otras, montones. Y ahí está el mérito del audio: ayuda a pensar, a ordenar ideas dispersas que están dando vueltas.
Como dice Dady, nos agitan fantasmas (comunismo, populismo, Venezuela, dictadura) y con eso les basta para hacernos arrugar. Para paralizarnos y que desistamos de avanzar, o que nos apuremos a desmentir cosas, intenciones, ideas, o esconder otras, para mejor oportunidad.
Por momentos pareciera que no nos terminamos de dar cuenta que ganamos las elecciones, y que no llegamos al gobierno por sorteo o licitación. Es como si tuviéramos vergüencita de ejercer el poder legítimo y democrático que tiene todo gobierno elegido por el pueblo, para cumplir el programa por el cual lo votaron.
Algo insólito en un gobierno peronista, pero que -no nos engañemos- está pasando, se palpa. Sobre todo lo palpan ellos, más que nadie e incluso antes y mejor que nosotros, y por eso se animan y avanzan. Todos los días un poco, todos los días con algo, todos los días con la constancia que nosotros no tenemos, limitados como estamos -como dice Daddy- a «entender», a «bancar», a «resistir».
Lo cual no significa -como lo grafica el propio Dady- desconocer el contexto, los límites, las dificultades; sino decidirse a enfrentarlas: pensemos por un instante ¿que hubiera sido del kirchnerismo, del peronismo (al cual vino a rescatar de la deriva menemista) y aun de la Argentina si Néstor Kirchner aquel 25 de mayo del 2003 se hubiera quedado petrificado en su 22 % de los votos, en el gobierno tirado por la cabeza, en la «correlación de fuerzas adversas».
¿Qué hubiera pasado si él y luego Cristina frenaban la marcha, retrocedían y nunca volvían a intentar avanzar luego de cada contratiempo, de cada adversidad, de cada oposición feroz y descarnada?
Al menos para nosotros, la respuesta es sencilla: no hubiéramos tenido los mejores 12 años de la historia argentina, después de los gobiernos de Perón. Y no se puede reivindicar ese legado e hincharse el pecho recordando los avances, los logros, los derechos obtenidos y reconquistados, si no se reivindica -y se honra- la actitud política que los hizo posible.
Hagamos lo que vinimos a hacer, seamos lo que somos, no la caricatura que nuestros enemigos (porque se comportan como eso: como enemigos) construyen de nosotros, para asustar al medio pelo, asustarnos a nosotros por el miedo a la reacción de ese medio pelo, y que al final no hagamos nada.
No aspiremos simplemente a permanecer, porque como decía Eladia Blázquez, «Eso de durar y transcurrir no nos da derecho a presumir, porque no es lo mismo que vivir ¡Honrar la vida!». O como dijo uno que no se arredró ante las dificultades, y por eso fue grande, «serás lo que debas ser, o no serás nada». Tuit relacionado:

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