La mugre bajo la alfombra: precarización y miedo en la Municipalidad

“No hace falta gente labure más, hace falta que con menos se pueda vivir paz” recita un joven rapero en sus canciones. Se trata de WOS, la voz que le puso letra y rima a una de las tantas problemáticas que tiene nuestro país: la PRECARIZACIÓN LABORAL.

¿Cuántas veces te levantaste y contaste las monedas para cargar la sube? ¿Cuántas veces, en el camino a casa, pensaste en que le ibas a dar de comer a tus hijos? ¿Cuántas veces te rompiste la cabeza pensando en cómo hacer para estirar esos últimos pesos hasta fin de mes?

Si te enfermas, te esperan largas filas en un hospital colapsado. Si te tocan vacaciones, no te las tomas por miedo a volver y ya no tener tu puesto. Que tus hijos no se enfermen, no te estreses, no te inundes, que no haya paro de colectivos. Guardate siempre unos mangos para poder llegar, sonreí. Ponete la camiseta de la empresa, no seas vago. Laburando se saca el país adelante.

El problema se presenta cuando dejamos de hablar de la familia con plata que negrea a Doña Hilda, la hace limpiar 12 horas por día y se queja por los aportes o, de la empresa que no te pone en blanco, pero lava plata en complicidad con gobiernos como el de Mauricio Macri. Lo grave es cuando el responsable de esta precarización es el propio Estado. Ahí no hay acuerdos, ni leyes, ni DNU que defienda los derechos de los trabajadores.

La municipalidad de Santa Fe es parte de este sistema corrupto, un sistema que avala y apoya el desinterés por quienes se desempeñan laboralmente para la ciudad.

María es una de las tantas personas que llegó a la Municipalidad hace 12 años y desde entonces su situación no mejoro. Con jornada completa, su sueldo no supera los 12 mil pesos, mucho menos que el mínimo vital y móvil. ¿Te suena conocido?

La realidad es que todo un sector de la municipalidad se encuentra en la misma situación, ASOEM brilla por su ausencia, el intendente Emilio Jatón se ofende si lo increpan.

Si bien no es una situación que nos asombre, el accionar de los jefes fue lo que despertó a los trabajadores y los impulso a realizar las denuncias correspondientes. Hostigamiento y persecución, pedidos extraños. El miedo a quedarse sin trabajo dentro del municipio es tan grande que ya no queda espacio, ni siquiera para poder respirar.

Intereses oscuros

Los gremios son espacios destinados a luchar por sus afiliados, pero, estemos atentos, hablamos de Argentina. Esta no es la excepción, se acercan las elecciones y necesitan el apoyo de quienes son ignorados.

Santa Fe es una ciudad de estatales, todos conocen a alguien que conoce a otro que ingreso a la municipalidad por ser “hijo de” o por un conocido. El gremio tiene conocimiento y lo ignora, ¿por interés? ¿por conveniencia? No se sabe.

Por otro lado, están los políticos o gobernantes de turno. Las personas que, aun mantienen su puesto en la clandestinidad, son utilizados en época de elecciones para que fiscalicen en sus mesas, repartan boletas o peguen carteles en las calles. Todas estas actividades se consideran como parte de las prácticas laborales y, no reciben ningún tipo de pago.

La planta permanente se reserva solo para los familiares y amigos. ¿Derechos? Agradece que todavía mantienen tu puesto.

La realidad que enfrentan los trabajadores del municipio refleja la realidad de todo el país, pero, la gravedad es que se trata de una entidad pública. Sobre supuestos hablamos y todo este texto se relata con una gran cantidad de eufemismos e ironía. No puede ser de otra manera, es ilógico pensar que nuestro intendente conoce determinadas historias y las ignora. Es extraño creer que, un monstruo como lo es el municipio, precariza y bastardea a sus trabajadores.

¿Estamos a tiempo de cambiar? ¿Queremos? La pelota está en la cancha de los funcionarios, ellos sabrán qué hacer.

Por Gisella Doello

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