LA PRIVATIZACIÓN DE LA POLÍTICA

Ayer por la tarde la Cámara de Diputados convirtió en ley el proyecto que venía del Senado modificando la Ley 26.215 (2007) de financiamiento de las campañas políticas, aprobada en el gobierno de Néstor Kirchner. La modificación sustancial fue para permitir los aportes de las empresas a las campañas que esa ley prohibía expresamente, manteniendo en cambio la prohibición para que lo hagan los sindicatos.
También modificó la Ley 26.571 (2009) aprobada durante el primer mandato de Cristina, que además de introducir las PASO, estableció los espacios de publicidad gratuita en los medios audiovisuales para todos los partidos políticos, el 50 % de los cuales se repartía por partes iguales entre todos, y el otro 50 % en proporción a la cantidad de votos: lo que hizo fue rebajar esos espacios a la mitad, pasando del 10 % de la programación de radios y canales de televisión, a solo el 5 %.
Una reforma -la primera- que atiende exclusivamente a los intereses de la coalición gobernante, conducida por CEO’s y empresarios o herederos de empresas, que captarán la mayor parte de los aportes, por afinidad ideológica y de intereses con los principales grupos empresarios del país. Además de este modo se blanquean las campañas «flojitas de papeles» en materia de aportantes (rubro en el que el PRO ha descollado), y se garantiza la apertura de las billeteras de los empresarios «encuadernados» por Stornelli y Bonadío, y otros que se miraban en su espejo. 
La reducción de los espacios publicitarios gratuitos solo atiende a los intereses de las empresas de medios (que recuperan un 5 % de su programación para facturar publicidad), en desmedro de la igualdad de condiciones y posibilidades para la competencia política democrática. El proyecto sancionado constituye por tanto un claro retroceso en términos democráticos, y un grosero cambio de las reglas de juego, en plena campaña electoral; pero era la principal prioridad del oficialismo y sus aliados pseudo opositores, tanto que fue parte del temario de extraordinarias que en su momento definió Macri al convocar al Congreso.
Respecto de los aportes de las empresas (ya no de los empresarios a título estrictamente personal), vale la pena recordar lo señalado acá por Ricardo Nissen, uno de los que más sabe (si no el que más) sobre legislación de sociedades comerciales en el país: «…por estas razones es que las personas jurídicas no pueden donar dinero a las campañas electorales, pues además de resultar esos actos notoriamente extraños al objeto social, la ideología subyacente que implicaría una actuación en tal sentido puede afectar los derechos de los integrantes de las minorías societarias, en caso de que el órgano de administración de dicha sociedad disponga del patrimonio social para asumir un acto gratuito cuya realización y filosofía no todos comparten e idénticas conclusiones corresponden efectuar en torno a las otras personas jurídicas legisladas por el Código Civil y Comercial de la Nación.«.

La habilitación legal sancionada ayer supone el «loteo en cuotas» del gobierno nacional, y del diseño y ejecución de las políticas públicas: la legalización de los aportes no logrará evitar que exista financiamiento en negro (por el contrario, podría agravar el problema) por un lado; y por el otro tiñe de sospechas de parcialidad o defensa de intereses particulares concretos, cualquier medida que tome un gobierno en el futuro, favoreciendo los intereses de sus aportantes de campaña.
Las votaciones en general y en particular marcaron amplias mayorías a favor del proyecto: 148 votos contra 69 en la votación en general, contra 135 votos a favor y 81 en contra en la votación en particular del artículo 4, que es el que permite el financiamiento de las empresas a las campañas de los partidos políticos. El primer dato que surge de esto es que hubo 12 diputados y diputados que votaron a favor en general, y en contra en ese artículo en particular, entre ellos Elisa Carrió y otros 6 miembros del bloque de la Coalición Cívica («Toty» Flores votó a favor ambas veces); pero aportaron al quórum y votaron en general a favor de un proyecto cuyo objeto excluyente era ese: habilitar los aportes empresarios a las campañas electorales. Acá pueden acceder al acta de la votación en general, y acá a la de la votación en particular del artículo 4.
El massismo aportó 11 votos afirmativos y solo 2 en contra en la votación del artículo 4, y los bloques que responderían a «Alternativa Federal» (incluyendo el «cordobesismo» de Schiaretti) aportaron 16 votos a favor, y solo 3 en contra para permitir el financiamiento empresarial a las campañas. Si recordamos que tratándose de leyes electorales y de acuerdo con el artículo 77 segundo párrafo de la Constitución, se requiere mayoría absoluta para su aprobación (o sea, contada sobre el total de los miembros de cada Cámara, lo que supone en Diputados 129 votos), sin esos apoyos el oficialismo no hubiera logrado sancionar ni la ley en general, ni ese artículo en particular.
Lo cual nos mueve a recordar lo señalado hace pocos días acá, a propósito del anuncio del lanzamiento del «Frente Patriótico» erncabezado por el PJ, y la «unidad posible» entre los opositores: «Y por si no bastaran las pruebas de ello que se han dado hasta acá, ver la actitud de la cúpula de la CGT frente al crecimiento de la protesta social, y como se vienen posicionando en el Congreso los distintos sectores de la oposición frente al avance del proyecto de ley de financiamiento de las campañas; que además de reducir a la mitad los espacios gratuitos de publicidad audiovisual para los spots de campaña (un claro gesto, por si hicieran falta más, a favor de los negocios de los medios hegemónicos), blanquearía legalmente la posibilidad de que las empresas aporten plata para las campañas electorales.El proyecto se discutirá en Diputados esta semana, y habrá que ver que hacen los sectores de la oposición “amigable” que trata de endurecer su discurso (como Massa o Bossio), frente a una iniciativa que no solo implica una clara degradación institucional y modifica las reglas de juego en plena competencia electoral, sino que además dice mucho sobre las relaciones entre la política y el poder económico: un dato crucial de cara a la Argentina que se viene, cuando Macri termine su gobierno.«
Entre los votos a favor de permitir los aportes de las empresas a las campañas (además de los de casi todos los bloque de «Cambiemos») merecen destacarse los de Graciela Ocaña (que no pudo explicar el origen de los fondos de su última campaña), los massistas José Ignacio De Mendiguren, Graciela Camaño, Marcos Lavagna y Mirta Tundis, la del «rinconcito de los jubilados», que anda diciendo por los medios que «está arrepentida» de haber votado la «reparación histórica» a los jubilados y la autorización para desguazar el fondo de ANSES. También «Sanguchito» Bossio (principal patrocinante de Massa, hoy por hoy), los urtubeyistas Kosiner y Zottos, y y el electo intendente de Córdoba, Martín Llaryora: ¿»Alternativa Federal» y el lavagnismo saldrán a pasar la gorra para conseguir apoyos de campaña?
Por contraste, el Frente Para La Victoria/PJ (que presentó dictamen propio en minoría, planteando que el 100 % del financiamiento de las campañas sea con fondos públicos aportados por el Estado) aportó 49 de los 69 votos negativos; que se completaron con los de los 3 diputados de la izquierda, los del Movimiento Evita y los ex massistas escindidos del bloque para formar «Red por Argentina»:Felipe Solá, Daniel Arroyo, Facundo Moyano y Fernando Asencio. 

Como también dijimos en el post antes citado, «…el “Frente Patriótico” armado en torno al PJ expresa la mayor unidad opositora posible para enfrentar a Macri, dadas las circunstancias: más allá de los constantes guiños a Massa (que en rigor, deben entenderse hechos a sus votantes), y de las especulaciones de algunos gobernadores que arreglaron acuerdos con Cristina para sortear con éxito las elecciones provinciales (otro tanto pasó acá con Perotti, para ganar la gobernación), lo real es que a esta altura del campeonato y con toda el agua que corrió bajo los puentes, cada uno está donde quiere estar.«. Tuit relacionado: 

La Corriente K@lacorrientek

Dicho hoy a la mañana. Ahora el massismo está votando permitir los aportes empresarios a las campañas. Eso, nada más, sigan en lo suyo.La Corriente K@lacorrientekYo bajaría un poco la intensidad de los convites a Massa. Es grande el hombre, y si a esta altura de su vida no sabe que hacer ni donde ponerse, lo debería resolver con un analista. No inflemos globos de helio. Ya está más que claro que nadie le pone bolilla negra.

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