Como pueden ver leyendo los fundamentos del decreto de apertura, las obras de la Plaza 25 de Mayo frente a la Casa de Gobierno no escaparon a las generales de la ley de la obra pública durante los gobiernos del socialismo: nunca terminan en los plazos previstos; y veremos también, que siempre terminan costando más de lo previsto y contratado.
En éste caso los trabajos comenzaron el 10 de julio del año pasado, con un plazo de ejecución de 180 días, es decir que debieron finalizarse en enero de éste año.
Sin embargo, como dijo Macri, «pasaron cosas»: la obra tuvo al menos (recalcamos: al menos) tres prórrogas, que llevaron el plazo de finalización al 18 de mayo de éste año.
Lifschitz la inauguró justamente con el acto conmemorativo de la Revolución de Mayo el 25 de ese mes, pero después, de nuevo, «pasaron cosas»:
Para que se entienda: ya con la obra en marcha y conforme al proyecto licitado y adjudicado (elaborado por la Municipalidad de Santa Fe, cuando Corral y Lifschitz andaban de picos pardos), empezaron los mangazos.
Primero el Arzobispado pidió que le hagan la vereda por las dos calles con las que linda, y después hizo lo mismo la Asociación Civil «Colegio de la Inmaculada Concepción», la off shore montada por los jesuitas para canalizar sus reclamos al Estado, entre otras cuestiones.
También agregaron los famosos mástiles, cuyas banderas duraron tres días y se rompieron.
Finalmente los taxistas que tenían su parada en la plaza pidieron que les plantaran árboles, para tener sombra mientras esperan pasaje.
Nada de eso estaba contemplado en el proyecto original (lógico: era arreglar la plaza, no el barrio completo), y naturalmente, cuesta plata. Que la pusimos todos, como podemos ver acá, en otra parte pertinente del decreto:
Más de 15 palitos por un par de veredas que debieron haber pagado los feligreses con la colecta de la misa dominical, los dos mástiles y algunos arbolitos para que los taxistas tengan sombra parecen un poco caros, pero no somos expertos en el tema.
Lo que sí, al parecer otra vez Lifschitz se apuró a inaugurar una obra que no estaba terminada, o se equivocó de fecha patria.
Fuente: Néstornautas

Comentarios Facebook