Canicoba Corral es uno de los jueces de la servilleta de Corach de los que hablaba Cavallo, que lleva 27 años como juez federal. Pasó por todos los gobiernos, y en tanto tiempo, le tocaron varias causas pesadas.
Como por ejemplo el atentado a la AMIA: fue el de las famosas alertas rojas de Interpol para los iraníes, que supuestamente habían sido dadas de baja después del memorándum firmado por Cristina con Irán; cosa (la baja) que como sabemos nunca pasó, precisamente porque Canicoba nunca pidió que las den de baja. Pero convengamos que con él ya son tres los jueces que tuvieron la causa en sus manos, sin grandes avances, en tantos años.
Es cierto que el hombre cumple 75 años, la edad a partir de la cual los jueces -según la reforma constitucional de 1994- pierden la inamovilidad en el cargo, y deben volver a ser nombrados con acuerdo del Senado, para seguir en funciones.
Sin embargo, en su caso hay algo que hace ruido, y mucho: Canicoba presenta la renuncia cuando tiene a su cargo la causa por el negociado de los peajes durante el gobierno de Macri; causa en la que había llamado a indagatoria a figuras muy importantes del gobierno anterior: el ex ministro Dietrich, el ex Procurador del Tesoro (y ex abogado de SOCMA) Saravia Frías, el ex Administrador Nacional de Vialidad Iguacel, y el ex ministro Dujovne.
Indagatorias, no testimoniales, lo cual supone que para el juez todos ellos son sospechosos de un delito, e incluso pueden llegar a ser procesados por él, incluso con una posible prisión preventiva. Y es presumible que la cosa no terminara allí, y siguiera más arriba. Concretamente al propio Macri.
Primero porque está involucrado hasta las manos en el asunto, que se gestó precisamente a partir de su doble rol de presidente, y encargado de los negocios de la familia. «Conflicto de intereses», lo llamaron en sus tiempos, porque de ser durante el kirchnerismo, hubieran hablado lisa y llanamente de corrupción.
Y segundo y más importante, porque era el presidente, o sea el que daba las órdenes para que los demás las ejecuten. Aunque en éste caso le haya hecho poner el gancho a Michetti en los decretos, por lo que no sería de extrañar que también la ex vice debiera desfilar por Comodoro Py.
Acá hay dos interpretaciones posibles: o Canicoba se apuró a hacer avanzar la causa sabiendo que se iba a jubilar, y que en definitivas no iba a llegar a nada; pero él se podía ir sin que lo acusen de haberla dormido.
O Canicoba no tenía pensado presentar la renuncia y jubilarse, y le hicieron ver que le convenía, antes de que siguiera avanzando la causa, e implicara al propio Macri, como todo lo indicaba. Tratándose de la ndrangheta (o sea, la mafia calabresa) no habría que descartar ésta última posibilidad.

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