El decano de la Facultad de CsjyS (Derecho-UNL) Javier Aga, ya advertía sobre el deterioro del poder judicial en nuestra provincia, pero tranquilamente se puede extender a todo el país. La negligencia también de jueces de ejecución penal que ignoran «recomendaciones» y dejan libres a delincuentes no rehabilitados, o la situación de las cárceles que no rehabilitan a nadie. O la falta de esclarecimientos del 60% de los hechos delictivos, o la cantidad de malhechores libres con frondosos prontuarios. Algo esta degradado. Algo huele muy mal.

Muchos abogados te cuentan como «poniendo guita» se estiran procesos hasta su extinción, otros de «como poniendo» sus defendidos van a una u otra comisaría detenidos, o cómo se consiguen liberaciones condicionales o salidas laborales. Todo PODRIDO.

Cárceles cuyos pabellones están al mando de presos de «alto perfil» o de credos, sin posibilidades de estudiar o trabajar, fiscales y jueces del «palo» más allá de los exámenes, en fin, nada nuevo, sólo espasmódico el reclamo cuándo un hecho nos conmueve.

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