Franco Rolón no es un asesino, es tan victimario como víctima. Son segundos fatales, trágicos, adónde algunos pierden más y otros menos, pero todos pierden.

Franco se equivoca y la gente que lo empodera también. Su libertad no es inocencia. Y hoy goza las «mieles» de la atención de los medios, pero esto se sabe desaparece muy rápido. Y cuándo desaparecen los medios, se enfrían las pasiones y gana la racionalidad.

Y ahí su relato con repreguntas harán agua, cómo desenfundo, cargó el arma y disparó en menos de 10 segundos sin que los ladrones lo ultimaran si tenía un cuchillo en su garganta? Cómo usaba el arma reglamentaria si no estaba haciendo adicionales ni de servicio?

En ese marco, entre el olvido y los remordimientos, le tocará un juicio adónde a todas luces será condenado.

Tenga o no una condena privativa de su libertad su vida será otra, demás está decir que el GEN mafioso de los amigos y familiares de sus victimas le harán imposible volver a vivir en paz.

Y ene se momento no habrá una Patricia Bullrich que se acuerde de él. Y tanpoco quién le pague «una torta» de plata al estudio jurídico caro que lo representa, o a quién banco su fianza.

Pobre Franco.

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