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jueves, diciembre 3, 2020
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Perotti se cansó del chantaje de un sector de los senadores «peronistas»

Perotti considera que los senadores «rompieron todos los puentes»

Se cortó el diálogo y ahora miden fuerzas

“Tendrán que hacerse cargo de lo que hicieron. Fue muy grosero», dijeron en la Casa Gris sobre las dos leyes del jueves
La embestida contra Sain tendrá consecuencias políticas 

 

El operativo de pinzas del jueves en la Legislatura para “amordazar” y “condicionar la gestión” del ministro de Seguridad Marcelo Sain y empujarlo a la renuncia, fracturó la relación del gobernador Omar Perotti con los ocho senadores del PJ que se embarcaron en la “aventura” –como la llamó el diputado peronista que la denunció en el recinto– y cambió el escenario político en la provincia. Los senadores del PJ “rompieron todos los puentes” con la Casa Gris y “dinamitaron” el diálogo con los interlocutores que les atendían el teléfono. “Se equivocaron”, dijo a Rosario/12 una fuente segura del gabinete. “Ahora tendrán que hacerse cargo de lo que hicieron. Fue muy grosero. Porque sacar dos leyes en un trámite express y simultáneo en ambas Cámaras, en un “acuerdo explícito” con el bloque de Miguel Lifschitz y sin avisarle al gobernador es “romper todo” con el gobierno de Perotti. El hecho tendrá consecuencias. “Ahora habrá qué ver cuántos de estos senadores se aguantan estar al rayo del sol todo el verano y buena parte del otoño”, ironizó la fuente sobre el pleito que viene. Y se preguntó: “¿Se la aguantarán?”.

Las dos leyes fueron votadas por el pacto de la Legislatura: los diputados de Lifschitz y los senadores que responden a Traferri. Un “bloque de poder que gobernó la provincia en los últimos diez años” y ahora pretende “cogobernar” con Perotti, dijo el ministro de Seguridad. Una de las leyes apunta a echarlo a Sain de la dirección del Organismo de Investigaciones del MPA que ganó por concurso y en la que está con licencia desde que asumió como ministro. Y la otra, a regular la rendición de cuentas de los fondos reservados del Ministerio de Seguridad.

En diciembre de 2019, cuando el Senado aprobó sobre tablas el presupuesto 2020 que Lifschitz le armó a Perotti, lo votaron seis senadores del PJ: Traferri, su mano derecha Rubén Pirola, Guillermo Cornaglia y los tres del norte: Raúl Gramajo, Osvaldo Sosa y José Baucero. Los otros seis se opusieron. Pero el jueves, fueron ocho los que levantaron la mano para sancionar las “leyes anti Perotti”, como las llamó Sain: los seis de Traferri, más Cristina Berra y Eduardo Rosconi. Del otro lado quedaron cuatro: Marcelo Lewandosky, Marcos Castellanó, Alcides Calvo y Ricardo Kaufmann, que no se plegaron a la “aventura”.

Después del episodio, Sain recibió llamados de solidaridad de sus colegas del gabinete y uno de ellos confió a este diario que también tuvo un diálogo con Perotti, pero evitó los detalles. El operativo de los senadores del PJ y los diputados de Lifschitz “fortaleció” al ministro de Seguridad, dijo la fuente. Si querían “condicionarlo”, el efecto fue exactamente el contrario: lo “liberaron”. Ahora el ministro “tendrá toda la libertad para decir y hacer lo que considere conveniente”, agregó.

En la Casa Gris se interpreta que el operativo del jueves no es contra Sain, le apunta al gobernador. “No es por lo que dice el ministro de Seguridad, sino por lo que hace. Eso quedó claro”, dijo la fuente. Y recordó las investigaciones que promovió Sain antes y después de llegar al gabinete, entre ellas: 1) Si se utilizaron fondos reservados para pagar la defensa de policías involucrados en el caso de Franco Casco. 2) La denuncia que originó la investigación del fiscal federal de Santa Fe Walter Rodríguez por supuesta “intermediación financiera” en un negocio del empresario Hugo Oldani, asesinado en febrero, en la que esta semana pidió diez indagatorias.

Hasta ahora, los senadores del PJ tenían dos interlocutores en la Casa de Gobierno que los atendían. Ya no los tienen. Uno era el ministro de Gestión Pública (e interino de Gobierno), Rubén Michlig y su número dos, Marcos Corach. Ambos se encargaban de articular una relación política madura entre los senadores del grupo Traferri y Perotti, a pesar de las diferencias.

Asi que si había un ala dialoguista en la Casa Gris con los senadores, ya no está. Lo del jueves fracturó la relación del gobernador con el grupo Traferri, que hoy es peor a la que tenían entre noviembre y diciembre de 2019, cuando Lifschitz le armó el presupuesto a Perotti. Un hecho sin precedentes en la provincia, que el mandatario denunció en la Asamblea Legislativa en su juramento. Ese día también dijo que “se acabó el pacto de la política con la policía y de la policía con el crimen”.

“Los senadores de Traferri se equivocaron, rompieron los puentes con el gobierno”. “Porque sacar dos leyes en un acuerdo explícito con los operadores de Lifschitz: los diputados (Pablo) Farías y (Joaquín) Blanco en un trámite simultáneo y express en ambas Cámaras, sin avisarle a Perotti, es romper los puentes”. En este enfrentamiento, uno de los interrogantes es cómo sigue la relación de Perotti y su vice Alejandra Rodenas, quien responde a Traferri, pero integra el Poder Ejecutivo. Hay cientos de páginas políticas escritas en un clásico de la política: la tensión entre los gobernadores y sus  vice. En ese contexto también se puede interpretar la salida del ex ministro de Gobierno Esteban Borgonovo con otro secreto a voces.  “A Borgonovo los primeros que le sacaron el banquito fueron Traferri y Rodenas”.

En la Casa Gris, un corrillo conocido atribuye a Perotti mandar a sus rivales “a la vereda del sol”. Esa semana se volvió a escuchar la metáfora, pero con otros destinatarios. “Hay que ver cuántos senadores del PJ se aguantan estar al rayo del sol todo el verano y buena parte del otoño. ¿Se la aguantarán?”

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