Oscar «Cachi» Martínez presentó un proyecto para el traslado del Congreso nacional a Rosario

El diputado provincial es autor del proyecto que busca establecer una nueva sede del Congreso Nacional en el Gran Rosario, un ambicioso plan de «rediseño de las instituciones para la refederalización de la democracia y las instituciones de la República Argentina», señala el proyecto.

«Trasladar el Congreso nacional a Rosario». La formulación de semejante empresa la hace sonar enorme e inverosímil. Y, sin embargo, es hoy un proyecto de ley que tiene a consideración la Cámara de Diputados de la provincia. En rigor, la cuestión de la situación geográfica de su capital fue el gran tema pendiente de la organización nacional, una vez terminada la guerra civil del siglo XIX que, recuperada la democracia en los 80 del siglo XX buscó saldarse con su traslado al sur, y ahora vuelve resurgir en este siglo con la pandemia del Covid-19 evidenciando la vulnerabilidad de la colosal concentración humana del Amba y con ella el desequilibrio demográfico del país.

El diputado Oscar Martínez dice negarse «a ver condicionado lo importante y estructural por la urgencia del dramático momento» y entiende que es ahora cuando «también se deben discutir las soluciones definitivas sin desatender la coyuntura».

Autor

El es el autor de la iniciativa creando una comisión que, presidida por el gobernador, integrada por representantes de ambas Cámaras Legislativas, el intendente de Rosario y dos pares suyos del área metropolitana sureña, y todas las expresiones de la vida social, cultural, productiva «estudie conforme el mandato del artículo 3 de la Constitución nacional un territorio a federalizar para instalar el parlamento argentino contemplando la disponibilidad de espacios nacionales, provinciales o municipales que resultasen disponibles. El resto -accesibilidad, comunicación terrestre, aérea y acuática, servicios, y desarrollo en todos los niveles- está dado porque Rosario y su zona ya lo prevén mejor que cualquier otro lugar del país».

Por estos motivos así enunciados con rapidez, Martínez confía en que su proyecto «es perfectamente factible» y que dada la transcendencia del impacto que generaría «entusiasmará a los poderes políticos».

Señales

El legislador no pasa por alto dos señales que, emitidas desde el Ejecutivo nacional, engarzan con el sentido de la idea que impulsa: «La clara identificación del presidente de la Nación, Alberto Fernández, con un federalismo efectivo reiterando cada vez que puede en sus discursos que quiere hacerlo realidad y, encima, habiendo tomado una medida acorde (cuya puesta en práctica ha demorado la pandemia) al declarar numerosas ciudades como capitales alternas para instalar el Ejecutivo e ir sesionando sucesivamente en distintos puntos de geografía argentina. Antes de ser presidente, Fernández firmó un compromiso en la UNR prometiendo una gestión que dejara de concentrar esfuerzos sólo en torno al puerto de Buenos Aires».

Martínez, no sólo ha sido también legislador nacional (y sabe, por ende, que su idea si germina en la provincia deberá luego pasar por el Congreso) sino también funcionario de Ejecutivos nacionales. Ese paso por la función le permite tener una precisa información sobre el desarrollo demográfico, económico y habitacional del territorio argentino.

De modo que, insiste, el traslado del Congreso a Rosario «no sólo es absolutamente posible sino necesario porque es un momento en el que hay que discutir el día después y en esa instancia la provincia tiene una responsabilidad histórica respecto a la urgencia de defender el federalismo. Si algo ha demostrado esta pandemia es que la Argentina está atravesada por enormes desequilibrios y desigualdades no solo económicas sino territoriales. Que no sólo afectan al conjunto de las provincias sino a ese conglomerado urbano que representa el 37 por ciento de la población. Alrededor de 15 millones de seres humanos amontonados en la ciudad de Buenos Aires y las 40 localidades que la rodean. Y ahí es donde se ha producido el 90 por ciento de los contagios de coronavirus y la mayoría de los decesos. En este contexto tenemos la sensación, seguramente injusta por cierto, de que ese foco es el que está irradiando la enfermedad hacia el resto del país».

Debates

Otro aspecto que según Martínez torna verosímil el proyecto —que de ser aprobado por ambas Cámaras otorgaría al gobernador 30 días para que convoque a la comisión que seleccionará el sitio que la provincia cedería para instalar al nuevo Congreso nacional— es que «en el país habrá un enorme debate nacional sobre cómo se va a reconstruir el país. El diseño de una especie de plan Marshall —que han titulado Plan San Martín— y en ese marco es perfectamente pertinente que, dada su historia, la provincia de Santa Fe plantee el traslado del Congreso que es el más democrático y federal de todos los poderes nacionales. Y, sobre todo, porque no es nada inédito sino que abreva en antecedentes de los más remotos. Desde la idea del Brigadier Estanislao López,quien después del tratado del Pilar reconociendo las autonomías estaduales, propone que se reuniera en San Lorenzo el congreso previsto, hasta los antecedentes de las cinco oportunidades en que se planteó el traslado (tres veces con leyes aprobadas por senadores y diputados nacionales) a la ciudad de Rosario».

El artículo 3 de la Constitución nacional establece que las autoridades del gobierno federal residen en una la ciudad que se declare capital por ley del Congreso «previa cesión hecha por una o más legislaturas, del territorio que haya de federalizarse». Esto concretamente propicia Martínez con su iniciativa: una cesión de espacio geográfico en el área metropolitana de Rosario para impulsar en la discusión por la reconstruir post pandemia el traslado del Congreso argentino.

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