Llaman a licitación y no se presenta nadie, ni siquiera prorrogando la fecha de apertura.
En el segundo llamado se presenta una sola empresa, que no acompaña con la oferta la garantía, requisito elemental que cualquiera que contrata habitualmente con el Estado sabe que debe cumplir.
Como era la única oferta, la licitación se cae; y como era la segunda vez que se caía, la Municipalidad queda habilitada a contratar en forma directa, sin licitación.
Y pide dos presupuestos, pero uno no aparece por ningún lado, como para que podamos saber si era más caro o más barato que la que finalmente ganó.
Que termina siendo la misma empresa a la que antes desestimaron, por no presentar garantía; requisito que no tiene que cumplir, por ser una contratación directa.
Y así se queda con el contrato, con una oferta del 7,61 % por encima del presupuesto oficial.
Un ejemplo de como el que persevera triunfa.

O de que el «Parque de la Constitución» da para todo

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