El celular de Oldani reveló “secretos”: piden indagar a su hija y otras 9 personas

La investigación sobre el origen y el destino de un millón de dólares y tres millones de pesos que operaba el dueño de una agencia de viajes asesinado el 11 de febrero, Hugo Oldani, derivó en un pedido de diez indagatorias.

El detonante fue una pericia en el teléfono celular del empresario que ocupó más de 17.000 páginas de pruebas y evidencias. Ante el hallazgo, el fiscal federal Walter Rodríguez denunció y solicitó al juez Marcelo Bailaque que indague a la hija de Oldani, Virginia, a una empleada de la empresa, María José Calle y a otras ocho personas que hacían negocios con su padre, entre ellas la presidenta de la sociedad de bolsa Mediterránea, Carina Chelmo y dos operadores del grupo Carey de Rosario, Carlos Ciochetto y Carlos Bacigaluppo.

El fiscal los imputó por supuesta “intermediación financiera no autorizada”, pidió la “inhibición general de bienes” de los diez y a varios de ellos los denunció también ante el Banco Central de la República Argentina. Virginia Oldani declaró en la causa que ella y su esposo retiraron “el dinero” porque la fiscal Cristina Ferraro -que investigó el crimen- los había autorizado “a sacar todas las cosas de valor”. Por lo que el 18 de agosto, el fiscal Rodríguez denunció a Ferraro por supuesto “encubrimiento” y le abrió una causa penal para investigar su conducta.

En un dictamen -con más 80 páginas de pruebas-, Rodríguez explicó que sobre los diez imputados, entre ellos la hija de Oldani, “existen bastante motivos para sospechar que han participado del delito de intermediación financiera no autorizada”.

Ya el 18 de agosto -en la denuncia a Ferraro-, el fiscal federal advirtió que había “indicios serios, precisos y concordantes” de que la agencia de turismo era una pantalla y detrás operaba una “cueva financiera”, como la calificó el ministro de Seguridad Marcelo Sain en la denuncia que inició la investigación, a principios de junio.

“Oldani había desarrollado actos demostrativos del delito de intermediación financiera no autorizada”, a gran escala, reveló Rodríguez. Y “entre los aspectos más relevantes”del hecho subrayó el hallazgo de una “suma de dinero” que había en la oficina del empresario, que era “desproporcionada si consideramos los montos que habitualmente maneja un operador turístico”. Según una pericia de la Policía Federal sobre la base de fotografías -que es lo único que quedó- eran un millón 100 mil dólares y tres millones 50 mil pesos, “una suma injustificada” para el giro comercial de la empresa.

A la luz de las pruebas, el fiscal modificó la valoración de los roles de Virginia Oldani y de su empleada María José Calle en la trama. “No sólo se ocupaba de las operaciones turísticas e intercambio de divisas” (la primera) o de “llevar trámites administrativos” (la segunda). Al contrario, “sus intervenciones individuales van mucho más allá, pues desarrollaron aportes necesarios que contribuyeron a la comisión del delito de intermediación financiera no autorizada ejecutado por Oldani, junto a terceras personas”. Ambas mujeres “actuaron bajo la dependencia y directivas” del empresario como “sus brazos ejecutores”, precisó el fiscal.

En esa línea, Rodríguez subrayó también otros “aportes individuales” a las operaciones de Oldani “por fuera de la estructura societaria”. Y en ese sentido denunció a la presidenta de la sociedad de bolsa Mediterránea de la ciudad de Santa Fe, Carina Chelmo. Y a dos operadores del grupo Carey de Rosario de dicado a “servicios financieros y asesoramiento bursátil”, Ciochetto y Bacigaluppo. Los otros cinco imputados son Leandro Forchetti, Flavio Giulioni, Ariel Juan Trucco, Marcos Molinas y Eugenio Alonso.

La otra clave del caso es el celular de Oldani, que descubrió sus secretos. El fiscal Rodríguez repasó en su dictamen las “conversaciones más relevantes” entre el empresario y sus clientes, que ubicó entre las páginas 188 y 17.235 de un archivo digital que le mandó al juez Bailaque junto al pedido de las diez indagatorias. El informe forense extrajo los “diálogos producidos mediante audios y mensajería escrita, documentos e imágenes, vinculados a los movimientos económicos” del empresario.

¿Cuál era el negocio de Oldani? El fiscal lo sintetiza en cinco capítulos: captación de fondos, préstamos, operaciones con cheques, compra y venta de divisas y movimiento de divisas mediante el mecanismo de dólar cable. Este el último es revelador porque el empresario no sólo tenía cuentas en el exterior, sino que hacía transferencias por montos millonarios.

En los diálogos telefónicos, uno de sus clientes lo consulta para enviar 87.000 dólares a un banco de Brasil y otro para traer medio millón de dólares desde Los Angeles, Estados Unidos. “Se detectaron varias conversaciones sobre posibles operaciones similares de movimientos de fondos en el exterior. Por ejemplo, a cuentas en el Uruguay, Italia, Estados Unidos, Brasil y Finlandia», concluyó Rodríguez.

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