Es realmente asombroso como funciona la doble vara en nuestra ciudad. Y cómo funciona el «blindaje mediático». Pero también uno no puede dejar dd observar que más allá de algunas que otras declaraciones de «rigor» la oposición en la provincia no reacciona, no investiga, no denuncia. Obvio toda regla tiene sus excepciones. ¿Nos importa la cartelización de la obra publica realmente? ¿Nos importan los sobreprecios en dichas obras ?.

Hace unos meses atrás te contábamos en ésta entrada como funciona en Santa Fe el mecanismo de «inflación» de los costos de la obra pública, sea por las ampliaciones de los contratos vía «adicionales de obra» y «trabajos extracontractuales», sea por la redeterminación de los precios, a través del sistema de indexación y reajuste de costos que establece la Ley 12.046 (2002).

Decíamos también que eso influía en los plazos de ejecución de las obras, que no solo terminaban saliendo mucho más caras que lo previsto originalmente, sino que se habilitaban mucho tiempo después de lo previsto en los pliegos licitatorios y en los respectivos contratos. En aquel momento tomamos varios casos al azar de «obras emblemáticas» muy publicitadas por el socialismo; cosa que ahora volvemos a hacer, por ejemplo con el famoso CEMAFE.

Inaugurado por Lifschit en diciembre del año pasado, decíamos nosotros que no solo no estaba terminado, sino que debían proveerlo del equipamiento: en la etiqueta respectiva a la derecha del blog pueden ver todos los posteos al respecto.

Y la resolución del Ministro de Obras Públicas que encabeza el post nos da la razón: la última etapa de la obra (la arquitectura interior) tuvo fecha de recepción provisoria en abril de éste año, retroactiva a marzo, cuando debió finalizarse en junio del año pasado. En el medio tuvo tres prórrogas del plazo de obra, dos «adicionales», una «neutralización de plazos» (ver los considerandos de la resolución) y una «redeterminación de precios» que elevó el costo final de esa parte de la obra un 35,35 %, con casi 52 millones de pesos adicionales (ver cuadro). Pero hay más:

Un mes después, quedaba una «colita»: dos «adicionales cde obra», que generaron una nueva «redeterminación», con un «faltante de obra» de algo más de 38 millones de pesos, en enero de éste año, o sea, un mes después de que Lifschitz lo inaugurara.

Y una obra adjudicada en 248 millones de pesos, que terminó costando más de 388 millones. Más obras «emblemáticas

El «Museo del Deporte» de Rosario es el de la famosa pantalla exterior cotizada en dólares (ver al respecto acá), es una obra adjudicada en el 2014, que debió estar terminada en noviembre del 2015.

Como pueden ver en la resolución de arriba, a agosto (este mes) de 2018 todavía registra faltantes de obra por unos 30 millones de pesos, tuvo 3 adicionales de obra y 7 prórrogas del plazo de finalización.

Como consecuencia de todo eso y de la «redeterminación de precios», el costo total de la obra se incrementó en un 156,35 %, pasando de unos 79 millones de pesos de la adjudicación original, a unos 202,5 millones, redondeando las cifras.

Y después de la resolución a la que corresponde la imagen hubo dos más: la 527 del 28 de agosto y la 530, del mismo día. Las dos aprobaron sendas «redeterminaciones de precios», que reajustaron los montos del contrato y de los «faltantes de obra».

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