Jorge Molina no puede contener el profundo rechazo entre los afiliados a UPCN. Encima apareció Sebastián Pignata, nieto de Alberto Maguid, haciendo una agrupación interna en dicho gremio justamente con el nombre y el legado del histórico dirigente.

Lo que tampoco se esperaba Jorge Molina qué periodistas de distintas ideologías, pensamientos, subjetividades, coincidiesen en atreverse a criticarlo.

Nadie en su sano juicio puede decir que Osvaldo Cherep, Rodrigo Villarreal, Juani Citroni, y yo tenemos mucho en común, es más, en la publica casi nada. Bah, ahora sí. Somos el blanco de distintas actitudes jodidas, intimidatorias, que intentan descalificarnos desde lo privado, o desde la amenaza, o desde trolles «armados» con guita del pobre afiliado, carpetazos o videos intimos masificados, de Parte del «Jefe».

Molina busca apoyos empresariales de medios (él sólo es propietario de dos a traves de testaferros) , políticos para silenciar lo que ya jamás podrá callar. Intenta usufructuar con codigos de mafia alianzas vergonzosas, como por ejemplo con el oficialismo (aceptando cronogramas de pago extendidos, pedir que a otros trabajadores que lleguen a parar se le descuente el día,  perdida del 20% del salario real de los trabajadores publicos) para qué se nos ignore, persiga algo que estoy seguro JAMÁS HARÁ EL GOBIERNO DE PEROTTI.

Jorge Molina. Mafia pura, qué no podría ni siquiera justificar el 1% de su patrimonio y mucho menos un estilo de vida que le gusta ventilar de quiénes lo critican, cómo si fuera él una «carmelita» descalza.

 

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