El gobierno nacional recibió un país con una inflación anualizada, según la medición del propio PRO en Caba, del 23%, desde su llegada casi se ha duplicado anualmente, según lo que se toma. El presidente, entre tantas promesas incumplidas por no decir mentiras o estafa al electorado, aseguró que era lo más fácil de bajar y que en 6 meses estaría en un digito, si tomamos que el año pasado proyectaron una inflación del 15% y puede llegar al 35, imaginemos ahora que anuncia que será del 30% qué nos espera para el 2019.
El presidente Mauricio Macri afirmó este martes que la inflación de este año terminará en «un 30 por ciento» y apuntó contra «los vivos» que se abusan de los precios. En ese sentido, el jefe de Estado les pidió a las personas que «caminen» y que «se cuiden, miren y comparen» antes de efectuar compras.

No obstante, consideró que la suba generalizada de precios mermará a partir de este mes y que en dos o tres años se reducirá a un dígito.

Además, el jefe de Estado reconoció que hubo errores en la política oficial y que desde el gobierno subestimaron el impacto de las tarifas de los servicios públicos, ya que tuvieron que implementar aumentos de hasta 1.000% en las boletas.

También argumentó que la inflación del 30% será «producto de este tormentón, y el aumento del dólar» y sostuvo: «Yo quise bajar rápido la inflación y el gasto público tomando conciencia, , y pero eso no anda».

«Tenemos que bajar más rápido el déficit para que podamos bajar la inflación», añadió.

Política cambiaria

En otro orden, Macri aseguró hoy que «el Banco Central ha tranquilizado el mercado cambiario» después de la crisis iniciada a fines de abril y se entusiasmó con una gradual baja de tasas de interés.

El mandatario señaló que la autoridad monetaria «tiene que ir logrando la baja de la tasa de interés porque (esta) afecta al nivel de actividad, impactando en el financiamiento del consumo y las pymes».

Asimismo, elogió la forma en la que la gestión de Luis Caputo -quien asumió al frente del Central el 14 de junio-, fue sobrellevando la turbulencia financiera y logró «tranquilizar al mercado cambiario».

El presidente indicó también que la Argentina tiene un «problema bimonetario» dado que si bien su moneda propia es el peso, gran parte de la actividad económica opera bajo una fuerte influencia del dólar.

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