Elba es una persona humilde, cuida de sus hijos y una nieta, limpia hospitales y clinícas, labura todo el día. La conozco hace años, alguna vez trabajo en casa y me acuerdo su felicidad por haber encontrado un trabajo más estable y mejor remunerado en los efectores sanitarios.

Me escribe en privado en el face para contarme una historia de lo perverso que puede llegar a ser un ser o varios seres humanos ( sí algo les queda de humanidad). «No dés todos mis datos, ahora tengo miedo Ale». Y una foto.

Ella vive en los complejos habitacionales construídos durante la dictadura, que parecen más a depósitos de personas que viviendas.

Ya la habían amenazado medio en broma y en serio. Y termino siendo en serio. Le envenenaron sus dos gatitos, victimas inocentes como Elba de la barbarie.

El miedo descubre el velo de las almas, y a veces lo que se ve es monstruoso.

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