¿Todo gobierno que recién comienza quiere dar una imagen de híper actividad desde el primer momento, con gestos reales y concretos, y otros de valor simbólico?
Claro, por supuesto: es parte de los manuales básicos de la política, y nadie debería sorprenderse por  eso. Sin embargo, analizar en concreto como empieza, y en qué pone el acento en los primeros días es lo más interesante, porque da pistas sobre el rumbo de su gestión, y cuales serán sus prioridades.
Por regla general, y si bien un gobierno es un cambio constante, los primeros días de gestión son una declaración de principios de cada administración al respecto, como para dar señales al sistema político, a la sociedad y a los factores de poder extrainstitucional. 
Macri arrancó levantando el «cepo», desregulando todos los movimientos de capitales y las operaciones financieras, bajando las retenciones e intentando avanzar en reformas laborales flexibilizadoras al instalar la idea de «la industria del juicio laboral»; mientras gatillaba el operativo de persecución de sus opositores políticos con la complicidad de un sector de la justicia y comenzaba el «manodurismo» efectista en seguridad con la declaración de emergencia y la «ley de derribo»; junto con los tarifazos en los servicios públicos.
Alberto comienza anunciando la derogación del decreto que permite que la AFI maneje en forma reservada casi todo su presupuesto y reorientando esos fondos a la lucha contra el hambre, instruyendo a Ginés para que reponga el protocolo de la ILE, y -en lo que quizás marque el cambio más rotundo con relación a Macri- trabajando los sábados.
Porque hoy hubo una edición extraordinaria del Boletín Oficial (completa acá) en la que aparecieron publicadas otras decisiones trascendentes que acaba de tomar el recién estrenado presidente y su gabinete: aumento de las retenciones a las exportaciones agropecuarias (Decreto 37), cierre del registro de exportaciones para evitar maniobras tendientes a evadir el aumento (Resolución 196 del ministro Basterra) y suspensión del Decreto 788 de Macri que estableció un «ñocaje VIP» en el Estado, tema del cual hablamos en su momento acá.
Esto último por el Decreto 36 (completo acá), y que será objeto de análisis por separado en otra entrada.
Mientras tanto, el Congreso ya está convocado a extraordinarias para tratar la ley de emergencia y cambios importantes en lo impositivo, entre los que se incluirían un aumento en Bienes Personales y un posible «impuesto al turismo al exterior», que encarecería el «dólar turista»; y anoche Alberto firmó un DNU reponiendo la doble indemnización por despido.
Es evidente que decidió resolver él los temas que sabía que podían ser dificultosos en el Congreso (como las retenciones y la doble indemnización), porque necesita sumar voluntades para aprobar otros (como las regulaciones cambiarias o en materia de tarifas, o el manejo de la deuda). Política, sencillamente, como debe ser.
Volviendo al principio: no solo hay híperactividad , sino hay un rumbo, bien claro y definido, desde el principio mismo de la gestión: el esfuerzo para salir de la crisis no lo tendrán que hacer prioritariamente los más débiles, sino los que están en condiciones reales de hacerlo. Ese es el hilo conductor.
Que es ni más ni menos que lo que dijo en campaña el candidato, hoy presidente. O sea, exactamente todo lo contrario de lo pasó con Macri, y ahí hay otro cambio sustancial: tenemos presidente, y tenemos gobierno.

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