Aprovechemos todo el tole tole que se armó con el coronavirus para discutir sobre el rol del Estado, cuales deben ser sus prioridades, sus funciones propias que son indelegables en el mercado, y la necesidad de que cuente con los recursos suficientes (que no pueden venir de otro lado que del pago de impuestos) para poder cumplirlas adecuadamente.
Aprovechemos para concientizar sobre la importancia de la salud pública, de tener un Ministerio que se ocupe de eso, y de que al frente de ese ministerio, esté alguien que entiende del tema, y sabe lo que hay que hacer en situaciones de crisis o emergencia.
Aprovechemos para analizar la relación que existe entre las libertades individuales de cada uno, y los deberes de solidaridad recíproca que tenemos entre todos, porque vivimos en sociedad y no podemos estar mirándonos el ombligo todo el tiempo, o dejar de vacunarnos o cumplir las recomendaciones sanitarias, simplemente porque se nos canta.
Aprovechemos para discutir ese disparate que hicieron en la reforma constitucional con el artículo 76 de la Constitución que habla de la delegación de facultades del Congreso en el Poder Ejecutivo en situaciones de emergencia pública, de resultas del cual el poder administrador por excelencia (el Ejecutivo) tiene que pedir facultades paras administrar, justamente cuando más las necesita, porque se está frente a una situación de emergencia. (Más información al respecto, acá)
Aprovechemos para remarcar, todas las veces que haga falta, la importancia de tener un gobierno activo, que conduzca un Estado que regule todo lo que haya que regular sin miedos ni complejos, y a cargo de un presidente que demuestra que está en control de la situación (éste, u otro que haga lo mismo), y sabe para donde hay que ir; no un CEO de declamada eficacia, que naufraga en el primer problema que se le presenta.
Aprovechemos para señalar que, en determinadas circunstancias, es necesario que el gobierno interrumpa los noticieros o la novela para informar a la población sobre asuntos de interés general, por cadena nacional.
Aprovechemos para desterrar, de una buena vez, ese mito gorila de que el peronismo siempre tiene la suerte de gobernar en coyunturas favorables, con abundancia de recursos y todos los planetas alineados en su favor, mientras que al antiperonismo le sucede exactamente lo contrario, por pura fatalidad, y no por errores propios.
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La Corriente K@lacorrientek

El próximo gorila que diga que al peronismo siempre le toca gobernar en coyunturas favorables y con viento a favor se come un sopapo con la mano abierta. Primer aviso.

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