Para Julián Galdeano, sólo Lifschitz impulsó la reforma constitucional

El radical se distanció de la estrategia de Bonfatti de un frente contra Cambiemos, al considerar que es una forma de “entregarle la provincia al Kirchnerismo”, y rescató al sector del gobernador para mantener alianzas.Galdeano cree que para seguir gobernando la provincia, el Frente debe incluir al radicalismo de Cambiemos.

El presidente de la UCR Julián Galdeano metió la cuña entre el gobernador Miguel Lifschitz y su antecesor Antonio Bonfatti al deslizar que los “principales actores” del socialismo no impulsaron el proyecto de reforma constitucional con “seriedad”. “Salvo aquellos más allegados al gobernador, que la impulsaron con fuerza y convicción, el resto balconeó”, sentenció el diputado radical. Galdeano insiste en su idea de impulsar un nuevo frente santafesino que contenga al radicalismo, el PRO y un sector del PS alineado con Lifschitz. “Nos tocará de nuevo ser jamón entre el socialismo y el PRO”, aventuró.

— ¿Se repiten las estadísticas que dan cuenta de la crisis económica que atraviesa el país, ¿qué piensa cuando las lee?

— La situación de Argentina no es la mejor, atravesamos problemas que si bien vienen de larga data muchos van haciendo eclosión o se van presentando en su verdadera dimensión a medida que el gobierna intenta marchar. Todos sabemos que la realidad de la economía argentina no es la mejor y lo que sí se empieza a percibir es un impacto de esa realidad en la vida cotidiana de los argentinos, en el poder adquisitivo del salario, en la capacidad de funcionamiento y subsistencia que tiene la pequeña y mediana empresa y el gobierno, que todavía busca como mecanismo de política económica resolver a prima facie, lo cual entiendo es correcto, los problemas de la macro economía, pero en el día a día esto afecta a muchísimas empresas y muchísimos trabajadores. Esto es un dato de realidad que no puede obviarse.

— Los radicales le reclaman mayor peso político al PRO dentro del gobierno y Cambiemos, ¿Lifschitz los contiene más y mejor en términos políticos que Macri y la Casa Rosada?

— Lifschitz ha sabido gestionar, que no es menor. Y en eso la contención se da a través de la gestión pública, más que en el relacionamiento político. Si tuviera que calificar cuál es la relación política en el marco de la Provincia y la Nación, diría que es más aceitado y de mayor comunicación entre el PRO y el radicalismo nacional que entre el socialismo y la UCR en la provincia, pero a la hora de la gestión, la situación se invierte. Lifschitz es mucho más permeable a las demandas territoriales, a las expectativas de gestión que el plano nacional, donde eso no se nota. Y no es menor que Lifschitz viene a participar de un entendimiento, un espacio común que tiene mucho más tiempo transcurrido que Cambiemos.

— ¿Por qué se cayó la reforma constitucional?

— Hubo mucha mezquindad política, no la daría del todo por muerta a pesar de que da esa sensación. Hay un peronismo que se prepara para dar el batacazo en la provincia y eso hace que prefiera un escenario más conservador en términos de institucionalidad y candidatos, y hay mezquindad política de todos los sectores. Nadie la empujó con firmeza salvo el propio gobernador, sus propios compañeros de ruta en el socialismo fueron ambiguos a la hora de impulsarla con seriedad.

— ¿Habla de los legisladores socialistas?

— Hablo de los principales actores del socialismo, hubo planteos en cuanto a la oportunidad, el momento, el alcance. Siempre en los corrillos, más allá de las declaraciones públicas, se escuchaba “bueno, esto es difícil que salga, no vemos que haya mucho consenso”.

— ¿El bonfattismo no militó la reforma como pudo haberlo hecho?

— No me gusta personalizar ni en Bonfatti ni en quienes tienen más cercanía con él. Sí digo que salvo aquellos más allegados al gobernador, que la impulsaron con fuerza y convicción, el resto balconeó. Y la oposición percibe eso, entonces nadie se termina jugando demasiado, si ustedes no la impulsan tanto y es solo una cuestión del gobernador, ¿para qué nos hacen a nosotros embarcarnos en esta? Nadie da el primer paso y eso implica el naufragio más tarde o más temprano de una iniciativa como esta.

— ¿Entonces el Frente no hizo todo lo que tenía a su alcance?

— Creo que hubiera sido distinto si hubiese sido más contundente de todos los actores del Frente Progresista. Todos concurrimos a la convocatoria del gobernador, participamos acompañando la iniciativa, pero en el fondo entiendo que podríamos haber hecho mucho más.

— Impulsa un nuevo frente que contenga al gobernador, al radicalismo y al PRO, ¿por qué enfatiza en Lifschitz y no en todo el socialismo?

— En primer lugar, se confunde gobierno con socialismo y Frente Progresista con socialismo. El gobierno es un activo común del Frente que integramos tanto el radicalismo como el socialismo. Y el Frente es una construcción común que vale tanto para el radicalismo como el socialismo, no es que el rumbo del Frente Progresista lo determina el socialismo, tampoco tengo yo la pretensión de que sea el radicalismo el que lo determine. Yo no pretendo que el socialismo entre a Cambiemos, pero tampoco pretendo que el Frente Progresista se transforme en un ariete contrario a la política nacional de Cambiemos porque el radicalismo lo integra. Dicho esto, el Frente tal como lo conocimos no puede subsistir objetivamente. Tenemos puestas sobre la mesa en un plano jerárquico cuestiones que nos dividen y no que nos unen. Nosotros estamos prácticamente en sintonía con el PRO en el Concejo de Rosario y la Legislatura, sin embargo los temas en los que se nota mucho más la división política son temas que hacen a la gestión nacional ¿cómo surgió el Frente? Como una alternativa a 24 años de peronismo, no con gorilismo, pero como una alternativa de cambio. En aquel momento no existía el PRO o Cambiemos, y ese electorado de clase media urbana, sectores del campo, que acompañaron a Binner y al Frente en aquel momento, hoy están divididos entre Cambiemos y lo que termine siendo el Frente, como se llame. Si dividimos ese electorado no es una política inteligente a la hora de querer preservar el gobierno de la provincia. Bonfatti y otros han manifestado que en función de esas coincidencias o diferencias que tiene Cambiemos a nivel nacional podrían construir algo con el peronismo en Santa Fe. Eso es la antítesis de la génesis propia del Frente Progresista. En cambio, sí creo que sería posible construir un frente santafesino aislado de las cuestiones nacionales, donde cada uno defienda su modelo, pero preservemos lo que se hizo en Santa Fe, la expectativa de cambio en aquel momento y pensemos hacia el futuro con una opción política que construya… Cuando se conformó el Frente se decía que la UCR era el jamón del sándwich entre la Democracia Progresista y el socialismo, nos tocará de nuevo ser jamón entre el socialismo y el PRO. Decían que era imposible que se junten el PDP de Natale y el socialismo de Estévez Boero. No es alocado pensar esto. Ahora si lo que construimos políticamente para Santa Fe tiene que ver con nuestro alineamiento nacional, indefectiblemente le estamos entregando la provincia al kirchnerismo o a sectores del peronismo retrógrado camuflados detrás de Perotti o cualquier otro candidato.

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