Ningún presidente recibió un país cómo Macri, ni Alfonsín de los militares, ni siquiera Menem de Alfonsín, ni De la Rua de Menem, ni hablar de Kirchner de Duhalde. No un estado ideal ni perfecto pero sí, con todos los vaivenes económicos mundiales, regionales y locales, fácilmente manejable. Uno de los países que más se desendeudó, con crecimiento en sus parques industriales, consumo interno, creación de puestos de trabajo, es IMPENSABLE en la historia de un país que una pobreza estructural, concentración de recursos, bajar su pobreza estructural en una decada.

Argentina tiene muchisímos problemas, los tenía en el 2015 pero era una buena plataforma para seguir avanzando en sus soluciones, en cambio, como toda facción Macri se creyó fundacional y logró lo impensable: EMPEORAR todos los indicadores económicos inclusive los peores heredados.

Macri, sin ser honestamente descortes con quiénes lo apoyan, tiene el respaldo de una generación que se crió en el odio, peronismo antiperonismo, desinformado, fanatizado y en búsqueda de venganza por su posturas en el pasado lejano.

Sumado a esto la voracidad del poder económico, la extorsión de los medios que lo llevaron a la presidencia con su apoyo y la incapacidad absoluta de entender que mal que les pese es solo la política y no el pragmatismo Barbandurista es lo que le permitirá salir de un abismo sin fin.

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