Horas antes del cierre de listas para las elecciones del 2015, un tuit de Mario Cafáro adelanta: «Sebastián Pignata será el candidato del pro a intendente en la ciudad».

Me asombró, pero de Cafaro puedo pensar cualquier menos que no tiene buena data aunque jamás supo saber cuál es importante y cuál es intrascendente.

Lo llamo a Seba, tipo 10 de la mañana en un corte del programa que hacíamos en Radio Sol con Maxi y Emi Vaglienti.

Me era raro, el dueño de la radio era y es Jorge Molina, Nacho Martinez en ese entonces era mi amigo, y no me habían dicho nada.

Me atiende Seba y no lo puede creer, me pide que lo saque al aire, y me pareció bueno desbaratar una opereta. Seba, en pocas palabras me dice: «jamás me voy a sacar la camiseta del peronismo».

Al otro día nos vemos en la estación de Tucumán y Av. Freyre. Juro por mis hijos que lo ví llorar en forma desconsolada, le habían vendido Molina y Nacho que era un frente PJ / Pro solo para la ciudad de Santa Fe con Omar Perotti como gobernador. Había un antecedente, el bloque del PJ junto a Tomy Norman y el legendario dirigente del PJ que estaba en ese bloque habían hecho tandem fuerte como oposición a Corral.

Alvarito Gonzales, según versión de Molina que es su socio junto a Augusto Borlle, bajo el frente y sólo quedó inscripto el PRO.

«De esta no me voy a olvidar» me dice.

La segunda es cuándo ya Sebastian era presidente del concejo, el cuerpo vota por unanimidad aumentarle la tasa al casino, se armó un kilombo de aquellos. Más allá de eso, en una reunión con los dueños del Grupo que maneja el casino, éste les dice a algunos concejales del PJ, «yo sé que uds no deciden nada, me visitó Jorge Molina pidiendo un MILLON DE DOLARES para retrotraer lo votado».

Fue la gota que rebalsó un vaso que venía lleno de hace tiempo.

Fue Sebastian quién desautorizó sutilmente en forma publica y fuertemente en forma privada, el supuesto manejo del bloque del PJ por parte de Molina.

«Este cuerpo no va a tolerar presiones ni presuntos ofrecimientos de nadie» lo cierto que se llegó a una solución salomónica. Ahí Molina se dió cuenta que no manejaba más al «nene» y el «nene» que no lo manejaba más nadie».

El resto es historia conocida, lo cierto es que lo más tenso se vivió hace dos años: «Te estás cagando en la memoria de mi abuelo que gracias a él sos alguien sino no te conoce nadie, jamás pidas coimas en nombre mío ni de nadie de mi grupo», Molina a partir de ahí empezó a perseguir al grupo de Producción y Trabajo. Hasta llegar a las amenazas porque Molina había arreglado con un sector del PRO para que Saleme (tercero cómodo en las elecciones) sea el presidente del concejo, con maniobras oscuras, a diferencia del consenso logrado en el 2016 para que Pignatta acceda a ese lugar.

«Este es mi límite», les dijo a su grupo y a su familia, hoy todos amenazados, perseguidos e intimidados.

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