Ayer a la tarde, un día después de la convocatoria de Perotti en Casa de Gobierno a los legisladores oficialistas y opositores de ambas Cámaras para intercambiar opiniones e información sobre el avance de la pandemia en la provincia, sesionó la Cámara de Diputados. Tenía que tratar el proyecto de ley de necesidad pública, entre otras cosas, en materia sanitaria; proyecto con media sanción del Senado desde el 5 de marzo, y que el Ejecutivo había enviado el 5 de febrero.

Pese a que en la reunión de ayer todo indicaba que la oposición (fundamentalmente el socialismo) tendría el gesto de grandeza de ayudar a la pronta sanción de la ley (sea votando el texto del Senado, sea votando otro que estaban consensuando con funcionarios del Ejecutivo y el Senado aceptaría), nada de eso pasó: los «dialoguistas» preocupados por «el emperador Perotti que pide facultades extraordinarias y la suma del poder público» no aceptaron modificar ni una coma de su despacho, y lo aprobaron por mayoría, volviendo la ley al Senado.

Más allá de que eso demora aun más la sanción de la ley, es bueno que sepamos, al menos en líneas generales, de que estamos hablando, comparando los dos proyectos: el que tenía media sanción del Senado, y el que aprobó por mayoría hoy Diputados. Y también que sepamos los inconvenientes que se le generarían al gobierno, si termina prosperando éste último. Acá un repaso:

* El texto de Diputados solo permite al Ejecutivo renegociar contrataciones comprendidas en la Ley Nº 5188 (o sea, obras públicas), en base al «equilibrio contractual», como si las dos partes (contratista y Estado) fueran iguales, y tuvieran los mismos intereses. Y en caso de no lograrse un acuerdo, reprogramar los plazos pero garantizando en todos los casos la íntegra ejecución de las obras o trabajos comprendidos en esos contratos, o sea, los hechos durante el socialismo, aunque sean onerosos, inútiles, con sobreprecios, indexados por la Ley 12046 o con demoras injustificadas: ni la Cámara de la Construcción lo hubiera redactado mejor. Pensándolo bien, a lo mejor lo redactaron ellos.

En el texto del Senado se hablaba de incluir también los contratos comprendidos en la Ley 12510 (por ejemplo los pactados en dólares en materia informática, o para el 911, los contratos para rubros varios con el Banco Municipal de Rosario), buscando «equilibrio entre la optimización de los recursos públicos y los intereses particulares» (o sea, el Estado paga cuando puede, como puede y con los recursos que tiene, porque tiene otras necesidades que atender).

* En ambos textos se autoriza al Poder Ejecutivo a endeudarse en 8700 millones para cancelar deudas, pero en el de Diputados esos fondos tienen que ser usados para pagar deudas que la Provincia tenga con municipios y comunas, antes incluso que con los proveedores y contratistas, como contemplaba el texto del Senado. Incluso el texto de Diputados elimina el tratamiento especial de la deuda de la EPE con CAMMESA (la administradora del mercado mayorista eléctrico) por 2700 millones de pesos, que contrajo el socialismo al final de su gestión: ver más información acá.

Uno de los efectos concretos de esto es que el gobierno de Perotti podría verse obligado a aumentar las tarifas de electricidad, justo el día que por Decreto 283 adhirió al DNU 311 de Alberto Fernández, por el cual suspende por 180 días el corte de servicios por falta de pago a los sectores sociales y económicos más vulnerables, con motivo de la emergencia por el coronavirus: ¿es posible tamaña desconexión -hablando de luz- con la realidad?

* El texto de Diputados conmina al Poder Ejecutivo a cancelar, en un plazo no mayor a 60 días de concretar el endeudamiento, los saldos no transferidos a Municipios y Comunas del Fondo de Obras Menores correspondientes al ejercicio 2019 y anteriores, o los certificados por ejecución de obras por municipios y comunas en el marco de la Ley 13.751 (pavimentos urbanos). Con relación a lo primero, es bueno aclarar que en los 20 días finales del mes de diciembre del año pasado (sus primeros 20 días de gobierno) Perotti tuvo que cancelar las deudas que por ese concepto generó la gestión de Lifschitz con las municipalidades y comunas por los importes de los años 2016, 2017 y 2018.

Y con relación a lo segundo, el 61,63 % de los fondos para pavimentos urbanos fueron asignados el año pasado (año electoral) a municipios y comunas del Frente Progresista, y solo el 16,17 % del total a las del PJ. Para que se entiende: le piden a Perotti que se endeude para hacer en 60 días, lo que ellos no hicieron teniendo los recursos (bolsiqueados a las muncipalidades y comunas), durante más de tres años; y para pagar sus promesas de campaña con las cuales sus intendentes hicieron obras, para ganar las elecciones.

* En el proyecto del Senado la autorización al Ejecutivo para endeudarse para recomponer las existencias del FUCO (Fondo Unificado de Cuentas Oficiales) era por 16.000 millones de pesos, en el texto que aprobó Diputados ese importe baja a 7210 millones, o sea menos de la mitad. Esa diferencia -en menos- de 8790 millones de pesos para recomponer una «caja» que el socialismo dejó virtualmente en cero (con apenas 118 millones de pesos) a diciembre del 2019, es más que la suma de los dos fondos que creaba el proyecto original del Ejecutivo, para atender las necesidades sociales más urgentes: la emergencia sanitaria (antes del coronavirus) y la emergencia alimentaria (declarada incluso por ley nacional, con el voto favorable del socialismo, y adhesión de Lifschitz por decreto): ambos sumaban 5000 millones de pesos.

Otra vez explicamos: al alterar los cálculos del proyecto del Ejecutivo de un modo tan drástico, lo obligan a estrujar otras partidas del Presupuesto para atender esos gastos (por ejemplo incrementar los valores de la Tarjeta Única de Ciudadanía de la provincia para comprar alimentos), en medio de la emergencia por la pandemia coronavirus, y de la caída en picada de la actividad económica que conlleva.Y al mismo tiempo le prohíben afectar partidas de gastos de capital (obra pública por ejemplo) para gastos corrientes (insumos hospitalarios, comedores escolares y comunitarios).

* Los montos asignados al régimen de asistencia financiera a Municipios y Comunas son elevados de 3500 millones (del proyecto votado por el Senado) a 6500, financiados con endeudamiento. De esos 3000 millones de diferencia, 2436 (el 72,41 % de la diferencia) se repartirían entre Santa Fe y Rosario, ambas con gobiernos del FPCyS; a transferírseles en un plazo máximo de treinta (30) días de presentada la solicitud, pudiendo extenderse dicho plazo a un total de sesenta (60) días.

El texto aprobado por Diputados prevé que la Comisión Bicameral que se crea pueda convocar a los funcionarios del Poder Ejecutivo a brindar explicaciones ante cualquier tipo de demoras en esos trámites. Y en ese caso, los funcionarios tendrán que dejar de lado lo que estén haciendo (por ejemplo atender la emergencia sanitaria) para ir a explicar por que no les dan plata a Javkin o Jatón; quienes además pueden adherir al régimen (según lo aprobado por los diputados del Frente Progresista) por decreto, sin intervención de los respectivos Concejos municipales: menos mal que era Perotti el que pedía superpoderes.

* Hay un artículo (el 32) del texto aprobado por mayoría en Diputados que está hecho pensando exclusivamente como llenar de plata ese barril sin fondo que es la Municipalidad de Rosario, tras 30 años de gestiones socialistas: establece que los saldos pendientes de devolución que posean los Municipios de Primera Categoría (sólo lo son Santa Fe y Rosario, y Corral no tuvo anticipos porque estaban peleados) en concepto de anticipos o adelantos extraordinarios de coparticipación recibidos antes del 31 de diciembre de 2019, o sus refinanciaciones, serán devueltos en sesenta (60) cuotas iguales mensuales y consecutivas, o sea le dan cinco años a Javkin para devolver los 2050 millones de pesos que Lifschitz le regaló a Mónica Fein, solo durante el año pasado, en plena campaña electoral y hasta dos días antes de dejar la Casa Gris. El mismo texto le da a Perotti solo tres (3) años para devolver lo que tenga que pedir prestado para «llenar» el FUCO que el socialismo vació en el mismo año, y le bajan la autorización para endeudarse a esos mismos fines, a menos de la mitad como vimos antes.

Eso sin contar que la forma de pago de la deuda financiada, la pone el Municipio (Rosario) y no la provincia; y que para compensar en Jatón la plata que no le dieron a Corral el año de las elecciones (porque era candidato, pero por Cambiemos), aprobaron que «…aquéllos Municipios de Primera Categoría que no tengan saldos pendientes de devolución o amortización a la fecha de sanción de la presente ley en concepto de anticipos o adelantos extraordinarios de coparticipación recibidos antes del 31 de diciembre de 2019 (Santa Fe, el único en esas condiciones), deberán recibir –si así optaren- un anticipo extraordinario en idénticas condiciones financieras a las mencionadas en el párrafo anterior…» (o sea si lo piden hay que dárselo, y lo pueden devolver como quieran, en cinco años. Las negritas son nuestras).

* Para sostener el congelamiento de tarifas que Perotti dispuso por Decreto Nº 69/20 (ver más información acá)  en el proyecto del Poder Ejecutivo  se contemplaba usar los recursos provenientes de la toma de créditos para recomponer el FUCO. En lo aprobado hoy por el socialismo y sus aliados en Diputados disponen que debe hacerlo modificando el Presupuesto vigente, que lo armaron ellos antes de irse. O sea, para ponerlo fácil: tiene que elegir entre comprar barbijos o aumentar los fondos de los comedores escolares, o congelar las tarifas, porque para todo no le va a alcanzar. Repetimos lo dicho más arriba: esto fue votado ayer, mientras Perotti por el Decreto 283 adhirió al DNU 311 de Alberto Fernández, por el cual suspende por 180 días el corte de servicios por falta de pago a los sectores sociales y económicos más vulnerables, con motivo de la emergencia por el coronavirus.

* Y hablando de sectores vulnerables: en el texto de Diputados se dice que se faculta al Poder Ejecutivo a garantizar progresivamente la absoluta gratuidad del boleto educativo en todos los niveles y modalidades, pero ad-referéndum de las Cámaras Legislativas. O sea, lo facultan pero no lo facultan. Es tal la miserabilidad política de éste gente que, sin reparar en que las escuelas no tienen clases y los chicos están en su casa en cuarentena, lo único que les importa es que Perotti no pueda cumplir por sí lo que fue una de sus principales promesas de campaña. Ni que decir que la viabilidad del boleto educativo gratuito también depende del financiamiento que tenga el gobierno: si se lo retacean a la mitad, se complica.

* En el colmo de la hipocresía, el texto aprobado en Diputados crea un fondo especial de 6000 millones de pesos para afrontar la emergencia por el coronavirus, después de que en la reunión de ayer en la Casa de Gobierno se enteraron (por boca del propio Perotti) que él ya lo había creado por los Decretos 269 (del 18 de marzo) y 271 (del 20 de marzo), dictados en el marco del artículo 27 de la Ley 12510; que dice así: «El Poder Ejecutivo puede disponer la incorporación al presupuesto de autorizaciones para gastos no previstos o para los cuales los créditos aprobados hubieren resultado insuficientes, para atender hechos de fuerza mayor o excepcionales que requieran la inmediata atención del Estado. Estas disposiciones deberán ser comunicadas al Poder Legislativo con los antecedentes que sustentan la decisión adoptada, antes de ser puestas en ejecución.«.

Después de los decretos (ya comunicados a la Legislatura), el Ejecutivo ingresará un mensaje para que lo autoricen a endeudarse para financiar ese programa. ¿Lo votarán o seguirán apostando a que todo se le incendie al gobierno, y por ende a los santafesinos?

Mientras tanto acá en el diario de Miguel (¿o era de Nahuel?) dicen que le autorizaron «a Perotti» (no a la provincia, no al Ejecutivo: a él, al mismo que no lo nombran nunca aunque sale en conferencia de prensa por el coronavirus dos veces por días) a endeudarse por 37 millones de pesos. Evidentemente el que hizo la nota no sabe sumar, porque si contamos los montos de operaciones de crédito público autorizadas en el texto votado da más (exactamente 39.816 millones), pero si restamos los 12.366 millones ya votados en el Presupuesto en noviembre del año pasado (que quedan iguales en el texto) son menos: 26.450 millones.

Y de ese total, 13.210 millones van a la provincia, 4540 a los municipios y comunas, y los restantes 8700 que son para pagar deudas, a repartir, pero con prioridad para que las que cobren primero sus deudas sean los municipios y comunas. Aun considerando todo eso como «plata para Perotti» sumarían 21.910 millones, no 37.000: hay una diferencia de 15.090, o lo que es lo mismo: dos veces y media (en menos) de los fondos que ya dispuso Perotti para afrontar la emergencia por el coronavirus

Comentarios Facebook