Esta bien que hayan hecho campaña (como en el 2015) con el lema «Perotti privatizó el Banco Provincial», pero seguirla después de que perdieron las elecciones, es como demasiado. Porque, o sea, cuando llegaron al gobierno no solo mantuvieron el agente financiero de la provincia en manos privadas (más concretamente las del Nuevo Banco de Santa Fe de Eskenazy), sino que le volvieron a otorgar ese rol en el 2009 (gobierno de Binner), se lo prorrogaron en el 2014 (gobierno de Bonfatti) y ahora se lo vuelven a dar otra vez, por cinco años, en el gobierno de Lifschitz; como es de público conocimiento y se puede ver en el decreto que abre el post.
En todos los casos, en licitaciones armadas a la medida del NBSF en las que, por supuesto, fue siempre el único oferente. Como la que volvieron a convocar en febrero de éste año (o sea, cuatro meses antes de las elecciones). Convocaron a licitación, armaron el pliego a la medida de Eskenazy para que solo se pudiera presentar él (tanto que el Banco Nación había comprado pliego pero desistió de participar), se presentó solo él, y se  abrió su oferta el 2 de mayo, o sea, 45 días antes de las elecciones provinciales, con fecha de apertura del sobre 2 (oferta económica) para el 13 de junio, o sea 3 días antes de las elecciones de gobernador.  
Es decir que al momento que los santafesinos fuéramos a las urnas para elegir a nuestro próximo gobernador, estaba todo cocinado; y ahora resulta que, según nos cuenta el decreto, no les quedó más remedio que volver a darle la privatización del manejo de las rentas provinciales a Eskenazy, porque le preguntaron tres veces que hacer a los designados por Perotti para manejar la transición, y no les contestaron.
El recurso de lavarse las manos y no hacerse cargo de nada nunca, o darle al silencio valor de asentimiento o complicidad con una decisión ya tomada no es nuevo: el propio Lifschitz lo empleó apenas inaugurado su gobierno al dictar el Decreto 507/16, por el cual mandaba a la Legislatura la propuesta de designación del Jefe y Sub Jefe de la Policía de la provincia, y si no contestaban en 30 días, entendía que estaban de acuerdo con los propuestos.
Lo que es novedoso es lo de echarles la culpa de la nueva privatización del banco de la provincia a los trabajadores bancarios y sus organizaciones, sobre todo porque es gente que no la pasó bien cuando se privatizó el Banco Provincial; y el socialismo lo sabe bien porque hizo durante 12 años campaña con eso. Ahora resulta que la nueva privatización que ya tenían cocinada  de antemano es culpa no solo de Perotti que no dijo nada, sino de Sergio Palazzo y de Claudio Ghirardi, el secretario de la Bancaria y de la CGT Regional Santa Fe. Muy feo eso, hay cosas que no se hacen.
Pero encontramos más perlas: cuando volvieron a adjudicarle otra vez el contrato del agente financiero de la provincia, el Ministro de Economía Saglione dijo que lo hacían porque era muy beneficioso para los intereses de los santafesinos, y que el nuevo contrato estaba atado a los proyectos que el socialismo mandó a la Legislatura para crear «instrumentos financieros propios de una banca pública», como la «Corporación Santafesina para la Promoción y Desarrollo de la Economía Provincial»; prometida en todas las gestiones socialistas en Santa Fe y nunca concretada, como veíamos hace poco acá.
Tan cierto es que nunca fue concretada, que vean lo que hicieron este año, por este otro decreto, dictado apenas cuatro días antes del de la adjudicación del contrato del agente financiero al banco de Eskenazy:

Explicamos: están cerrando una cuenta bancaria que giraba a la orden de la «Corporación» porque esta nunca fue creada, ni funcionó; y esos fondos (algo más de 6,5 millones de pesos) estuvieron inmovilizados durante 10 años, desde el 2009, sin usarse y pagándole comisiones bancarias por el mantenimiento de la cuenta…a Eskenazy.
En realidad más tiempo, porque esos fondos no tienen su origen en una decisión política del socialismo de destinar recursos a generar herramientas financieras públicas para la producción (si no hubiera creado la Corporación tan rápido como le aprobó el presupuesto  2020 a Perotti, y los hubiera usado); sino que son el producido de la venta de las acciones de la provincia en el ex Banco Santafesino de Inversión y Desarrollo, privatizado en los 90′, que por ley tenían ese destino.
Ahora, diez años después, es obvio que no se puede hacer lo mismo con 6,5 millones de pesos que lo que se podía hacer en el 2009 para apoyar financieramente a la producción; por ejemplo constituyendo una Sociedad de Garantías Recíprocas para poder avalarles créditos bancarios con el respaldo de la provincia, algo que también estaba previsto y que el socialismo nunca impulsó, al no actualizar jamás el importe de esos fondos.
¿Y qué hicieron entonces con esa plata? Lo mismo que con la garantía ejecutada a Aguas Provinciales de Santa Fe por la ejecución de la garantía por incumplimiento del contrato de concesión, y la rescisión de ella durante el gobierno de Jorge Obeid: destinarla a pagar los aumentos de sueldos de los funcionarios políticos del gobierno, como lo demuestra la propia planilla anexa al Decreto 3384 que cerró la cuenta: 

Por si no se entendió; mientras Lifschitz y sus ministros le echaban la culpa a Perotti de una nueva privatización del agente financiero de la provincia, al mismo tiempo que decían que era beneficiosa para Santa Fe porque estaba concatenada con otros proyectos como la creación de la Corporación para el Desarrollo y coso, cerraban la cuenta bancaria de la Corporación que nunca crearon, y destinaban esos fondos inmovilizados durante 10 años pagándole comisiones bancarias a Eskenazy, a pagarles el aumento de sueldos a su abultado plantel de funcionarios políticos.
Mejor definición de lo que fueron estos 12 años de gobierno socialista en Santa Fe, no se nos ocurre.

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