Confieso que me sorprendió muchisimo, desde hace 45 años aproximadamente que no escuchaba ese termino nefasto y pronunciado con tanto enfásis. En mi infancia había un vocabulario que hoy sería tremendamente repudiado, felizmente eso habla (para el pesar de los conservadores de la palabra que niegan el idioma inclusivo) de la evolución cultural y la resemantización social en nuestro país.

La legisladora charla con su amiga, y le refiere con angustia sus «pesares» de la cuarentena. «La chica» empezó definiendola, para pasar a «viste como son ahora estas «tipas», qué no se consigue «ninguna de confianza», «que todas te afanan», todas en referencia a trabajadoras de limpieza domiciliarias.

El final fue apotéotico: «le dije que se quedara en su casa, no vaya  hacer que nos contagiemos porque uno no sabe por dónde anda, y..la sierva (cierva) desagradecida me pide que le pague igual, lo podes creer ?? (Sic)

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