Bah, son opiniones, pero a nosotros nos parece que el asunto del presupuesto provincial para el año que viene sí merece algunos comentarios. Empezando por el hecho conocido de que lo mandó Lifschitz, cuando lo tiene que aplicar Perotti; y le dieron media sanción el mismo día que se aprobaba la nueva ley de ministerios, con una estructura distinta del Estado a la planteada en el proyecto de presupuesto.
Siguiendo porque es un dibujo absoluto basado en las proyecciones macroeconómicas del presupuesto que mandó Macri, y porque lo armaron con un presunto superávit económico (diferencia entre recursos corrientes y gastos corrientes) de 60.000 millones de pesos, para financiar un no menos inverosímil plan de obras por 42.000 millones; cuando al 31 de octubre de éste año ellos mismos reconocen como una hazaña haber logrado un resultado económico (no financiero) favorable de 14.000 palos, o sea menos de la cuarta parte del que le dibujan a Perotti, y haber ejecutado obras por 16.000 millones (menos de la mitad  de lo que dicen que haría el año que viene, otro gobierno).
También podríamos decir que Educación se lleva el 19,98 % de los gastos totales, y en consecuencia sigue retrocediendo en su participación en el total como viene pasando sistemáticamente desde 2007, cuando el socialismo llegó al gobierno en Santa Fe. O que el gasto en Salud sigue congelado en términos porcentuales, porque sigue representando el 8,41 % del presupuesto total (menos que Seguridad), y de ese total, el 11,08 % se lo sigue llevando el subsidio provincial a los hospitales rosarinos. O que Desarrollo Social (con «Nueva Oportunidad» y todo, en plena emergencia alimentaria) representa apenas el 1,64 % del total de los gastos, y Producción menos aun: el 0,36 %. 
O podríamos comentar también que, siendo un presupuesto dibujado con evidente subestimación de los gastos corrientes, no se le da al gobernador la facultad de mover partidas para reforzar las que atienden esos gastos, o poder cumplir con las paritarias; cuando el propio Lifschitz acaba de dictar un decreto, por el cual modifica el presupuesto de la EPE, aumentando en 688 millones de pesos los gastos para el pago de sueldos (por los acuerdos en paritarias con FATLYF), y disminuyendo en el mismo acto 190 millones de pesos en el plan de obras. Respecto a las paritarias, el 14 de noviembre (con el presupuesto ya enviado a las Cámaras) Lifschitz amplió el presupuesto 2019 por Decreto 3665 en 8953 millones de pesos, de los que destinó 6300 millones al pago de los aumentos salariales pactados en paritarias.  
Si nos dan tiempo para otro comentario, les decimos que después de haber dictado 12 decretos y 2 resoluciones disponiendo que la provincia se haga cargo de obras en el Area Metropolitana Rosario por 435 millones de pesos, Lifschitz acaba de dictar el Decreto 3664 el 14 de noviembre (o sea, con el presupuesto 2020 ya en la Legislatura), por el cual dispone que el futuro gobierno tendrá que pagar todas las redeterminaciones de precios, adicionales de obra y trabajos extracontractuales que disponga la Municipalidad de Rosario sobre esos contratos.
Y ya que de Rosario hablamos, el presupuesto que mandó Lifschitz a la Legislatura contempla que la provincia financie en la ciudad obras que debería pagar el municipio por otros 2079 millones de pesos; incluyendo 80 millones para la compra de lámparas LED para el alumbrado público, 15 millones para el patio de comidas del Patio de la Madera, 80 millones para la «puesta en valor» del ex predio de la Sociedad Rural, 25 millones para la terminal de ómnibus, 15 millones para el faraónico Museo del Deporte, 132 millones para la comisaría del distrito sur y otros 356 millones para el plan Pullaro de reubicación de comisarías en la ciudad.

Y si uno mira con lupa, encuentra 3 millones de pesos para la «puesta en valor» de la Plaza de Mayo y 50 millones para el nuevo hospital Iturraspe (los dos, ya inaugurados), 250 millones en «Obras nuevas a realizar» que nadie dice cuáles son ni en donde, y otros 213 millones en «Obras en ejecución», con la misma orfandad de datos y precisiones. 
A diferencia de Lifschitz podríamos estar toda la semana haciendo comentarios sobre el presupuesto, como por ejemplo que dibujaron que llegarían a la provincia 10.000 millones de pesos por el fallo de la Corte en la causa que la provincia inició contra la nación por los fondos de ANSES (un cálculo que nadie sabe decir de donde salió), pero no le dan facultades a Perotti para -llegado el caso- negociar o vender los bonos que le entreguen por la deuda, para hacerse de recursos.
O que el proyecto pretende también restringir las facultades del Gobernador para otorgarles anticipos de coparticipación a los municipios y comunas para pagar sueldos, justo cuando Lifschitz le licuó la deuda por ese concepto a Rosario), y acaba de hacer lo mismo con Las Parejas, San Jerónimo Sud, San Vicente y San Javier por los Decretos  3781, 3773, 3772 y 3771 del 14 de noviembre: al parecer, lo que vale para él, no vale para el que lo suceda.

Y si hablamos de los subsidios que entregan los legisladores (que según muchos, fueron la clave para la aprobación en el Senado), el proyecto de presupuesto los aumenta respecto al año pasado en un 50,8 % para los senadores y un 55 % para los diputados, cuando Lifschitz pasará a presidir la Cámara; mientras que congela en los montos nominales de éste año, los que puede entregar el Gobernador, cuando (muy a pesar suyo) ya no esté él en la Casa Gris.

Es decir, aunque al parecer ahora se haya abierto una ventana de negociación para introducirle algunos cambios al presupuesto que mandó Lifschitz para que lo ejecute Perotti en su primer año de gobierno, algún que otro comentario como al pasar se podía hacer al respecto.

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