La grandeza permite superar odios aún manteniendo las diferencias. Es el país del odio, esta en nuestra historia desde su fundación. Nadie puede atribuirle al otro su creación, es el verso de la grieta. Todos padecen al llegar al poder del sindrome «fundacional» y eso es negar la historia a partir del..odio. Hoy se puede palpar en nuestra sociedad. Gran parte de la oposición ODIA a Macri y lo que para ellos él representa. Los oficialistas ODIAN al kirchnerismo y lo que para ellos representan. Aún en esta crisis profunda es imposible siquiera insinuar la necesidad de una foto entre ellos. Nadie pide un imposible, como que se pongan siquiera de acuerdo en algunos puntos, es para ambos: «Nosotros u ellos».

Y todos terminan tomando partido, algunos por conveniencia coyuntural, otros por convicción, otros por incentivos económicos, por lo que sea. Aún después de 35 años tenemos que aclarar: «Podemos disentir respetuosamente» Y Claro, esa es la base del sistema que abrazamos. Y los medios alimentan este enfrentamiento, después están los oportunistas que hablan de la avenida del medio, y quiénes los odian: «A los tibios los vomita Dios» dicen.

Y lo peor aún que en forma cinematográfica y tan cambiante como el poder de turno, el poder judicial se presta a formar parte de este circo.

Se dice en forma muy liviana que: «Volvió el diálogo», «que ahora se puede disentir» mentira, de la misma forma que antes porque un repartidor de diarios tenía una herencia cultural antiperonista pasaba a ser un enemigo.

Vomitan odio, vociferan odio, unos contra otros, NO diferencias legitimas que felizmente enriquecen. Y cada día el ciudadano común se cansa más. No habrá vencedores ni vencidos para ellos porque cualquier victoria será a lo «pirro». La dirigencia politica y social escupe para arriba. Aunque abajo estemos nosotros sin paraguas

Comentarios Facebook