Emilio Jatón construyó una carrera en los medios periodísticos de la ciudad con el modelo Santo Biasatti: poner cara seria en el noticiero del meidiodía, hablarle al «uomo cualunque» mirando a la cámara con registro «que barbaridad señora», y no definirse nunca en nada. Le dio excelentes resultados, tanto que lo proyectó a la política, donde aprovechó su alto nivel de conocimiento público, para terminar ganando por amplio margen la elección que lo consagró intendente. Y como un método que da resultados no incentiva a cambiarlo, sigue por la huella: es un especialista en hacerse el boludo, para pasarla bien.

Como se puede comprobar ahora con el tema de los controles de precios en medio de la pandemia, y los roles que al respecto le caben al municipio. Al respecto, leemos (y lo leemos) en el diario de Nahuel: «Lo vengo diciendo hace tiempo: es el momento de la solidaridad y la responsabilidad; hay que terminar con las avivadas. Quienes aumentan los productos están perjudicando al otro, al vecino, al ciudadano santafesino. Por eso, desde hoy, en la web de la Municipalidad está disponible un formulario en el que cada santafesino puede denunciar los aumentos de precios. Vamos a trabajar en conjunto”.

 
Jatón indicó que los municipios fueron facultados por los gobiernos nacional y provincial a controlar los precios. “Esta semana ya firmamos el decreto y vamos a empezar a controlar a partir de denuncia que haga el vecino pero también, si es necesario, lo haremos de oficio. Por eso les pedimos que si ven abusos de precios nos lo hagan saber a través de la página web, para que los inspectores municipales vayan a labrar las actas correspondientes. Luego, vamos a informar cada una de esas situaciones a la provincia que es la que tiene la autoridad para sancionar”.

O sea, que barbaridad señora vea, yo se lo dije, esto no puede ser, estamos con usted, déjenos su denuncia en la página o el whatsapp de la Municipalidad (como si fuera el del canal 13), y veremos que hacemos. En esa línea (jugadísima) nuestro alcalde dictó el lunes pasado el Decreto 76, en cuyos considerandos podemos leer: «Que en los niveles de gobierno local es donde mejor se perciben las necesidades y problemas de sus habitantes para poder resolverlos con mayor eficiencia, y por ello resulta razonable que, en el marco de la emergencia sanitaria declarada, este Departamento Ejecutivo preste colaboración al Gobierno Provincial en tareas de control público referidas a la comercialización de bienes y servicios, a los fines de velar por los derechos de los usuarios y consumidores de la ciudad.»

 
«Que, no obstante, siendo esta autorización legal una técnica transitoria de distribución de atribuciones, que no implica renunciar a la competencia ni mucho menos desentenderse de la responsabilidad originaria que el órgano titular de esa competencia tiene, es prudente que la Municipalidad de Santa Fe intervenga únicamente durante la vigencia de las medidas adoptadas en relación con la pandemia declarada, de acuerdo a los recursos humanos y técnicos con los que disponga.» (las negritas son nuestras)

Es decir, por un lado dice que es en el nivel de gobierno local donde están dadas las mejores condiciones para atender de inmediato las necesidades de los vecinos, pero por el otro que en el caso de los controles de precios, solo lo va a hacer mientras dure la emergencia; no sea cosa que alguien se confunda, y crea que esa es una función o responsabilidad permanente del municipio, en todo caso y como diría Binner, «mejor que lo resuelva la mano invisible del mercado».

En consonancia con lo dicho en los considerandos, el decreto en su artículo 1 habilita las vías para que los ciudadanos denuncien desabastecimiento o aumentos de precios (teléfono, sitio web, whatsapp), y en el artículo 4 instruye al Secretario de Producción y Desarrollo Económico para que notifique a los comerciantes sobre los mecanismos de control a realizar. Algo así como «ojo, mirá que los vamos a inspeccionar, eh».

El decreto de Jatón menciona como antecedente el Decreto 319 de Perotti, del cual hablamos en su momento acá, diciendo que con esa norma se les acababan las excusas a los intendentes para no controlar precios, porque les otorgaban amplias facultades para ello, incluyendo las de «determinar preventivamente, cuando exista peligro grave, sea actual o inminente, para la salud o seguridad de la población, las medidas que resulten necesarias para la defensa efectiva de los derechos de los consumidores y usuarios» y «disponer, en caso de reiteración de faltas durante la sustanciación del procedimiento respectivo, la clausura preventiva y provisoria de establecimientos comerciales.«. De las dos el decreto de Jatón nada dice, porque no está dispuesto a utilizarlas

Como tampoco nada dice de lo que está establecido en otro decreto de Perotti, que es el 327, en su artículo 3, que es lo siguiente: «En los casos en que los presuntos infractores a las disposiciones vigentes sobre precios máximos o las que se dicten en el futuro acrediten fehacientemente, mediante la pertinente factura de compra, haber adquirido los bienes a un precio de costo mayor a los mismos la Secretaría de Comercio Interior y Servicios del Ministerio de Producción, Ciencia y Tecnología, por sí o con intervención del Municipio o Comuna correspondiente instaurarán los procedimientos ante quien corresponda en la cadena de comercialización.» (las negritas son nuestras)

No sea cosa que se le enoje el COTO.

Comentarios Facebook