JAVKIN QUIERE QUE ENTRE TODOS LE PAGUEMOS LA CAMPAÑA, OTRA VEZ

Varias veces hemos hablado en el blog de los «ayudines» financieros del gobierno provincial a la Municipalidad de Rosario, en los 12 años en los que el socialismo coincidió en el manejo de ambas administtaciones.
Uno de los mecanismos más utilizados a esos fines son los anticipos de coparticipación: la provincia le transfiere al Municipio lo que le correspondería por ese concepto antes de que se devengue, y éste asume el compromiso de devolverlo mediante descuentos en las sucesivas mensualidades del año.
Si se excede el año o ejercicio en la devolución y de acuerdo con la Ley 10047, la municipalidad en cuestión debe ser declarada en emergencia económica y financiera, y comprometerse a adoptar medidas para estabilizar sus cuentas.
En el caso de Rosario contamos en ésta entrada que a fines de octubre del año pasado (o sea, ya con Perotti como nuevo gobernador electo) Lifschitz le «reperfiló» los vencimientos de la deuda por anticipos de coparticipación, que era por entonces de unos 1350 millones de pesos, y que debía empezar a pagar en enero de éste año.
Luego en ésta otra entrada contamos que a solo un día de dejar el gobierno, el mismo Lifschitz le otorgó a Rosario otro anticipo de coparticipación por 700 millones de pesos, con lo cual la deuda del municipio solo por ese rubro ascendía a los 2050 millones de pesos, que debía empezar a devolver -de acuerdo a lo pautado por el propio gobierno socialista- justo este mes de julio, en planes de cuotas que iban de los 18 a los 24 meses, según los distintos anticipos.
Por supuesto que tamaña ayuda en un año electoral como el 2019 no fue inocente: si a la gestión de Mónica Fein le explotaban las cuentas (como debió ser si la provincia no le tiraba una soga que pagamos todos), eso afectaba las chances del candidato a intendente del Frente Progresista, que el socialismo pensaba que fuera de ellos, pero terminó siendo Javkin, que les ganó la interna y luego la general.
Esa ayuda se complementó con la refinanciación (absorbida por la provincia) del remanente de deuda en dólares de Rosario por préstamos con organismos internacionales, y los millones de pesos en obra pública municipal íntegramente financiada por la provincia (incluyendo pavimentación, desagües e iluminación urbana) en la ciudad, a costa del resto de la provincia.
De todo lo expuesto se sigue que Pablo Javkin, el actual intendente, fue un beneficiario directo de este sistema de prebendas que los socialistas no dudarían en calificar de favoritismo político, si lo hiciera el peronismo. De hecho, por muchísimo menos le pegaron a Perotti a través de sus esbirros mediáticos.
Sin embargo, como si hubiera aterrizado ayer en paracaídas sobre la provincia, o sobre el Monumento a la Bandera, Javkin le pide ahora a Perotti que no le cobre la deuda por los anticipos de coparticipación (que ronda en éste momento los 1633 millones de pesos, según dice), y se la refinancie.
Es de hacer notar que cada peso que Rosario deje de ingresar -mediante descuento en su coparticipación- para honrar esa deuda, es un peso que la provincia pierde de recibir, y destinar por ejemplo a las tareas propias de la pandemia, o cualquier otra finalidad como la que le reclaman a Perotti desde la propia oposición, como la reapertura de las paritarias con los docentes o estatales, obras o mayores inversiones en salud.
Está claro entonces que el año pasado todos los santafesinos ya le pagamos a Javkin su campaña para llegar a la intendencia. Tal parece que ahora el tipo está pidiendo que lo hagamos de nuevo.

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