Un amigo me dice: «Che te pusiste la gorra al denunciar al trapito que pinchó un neumático para después cobrar por cambiarlo» me dejó pensando y concluí que NO. Un delito es un delito, eso sí hay atenuantes y agravantes, y la pobreza es una de ellas.
Eso disparó, como la calesita que somos, debatir nuevamente lo que ya discutimos 100 veces más o menos y nunca avanzamos. Eso revela la falta de política de estado.
Y después de haber escuchado concejales y funcionarios durante 30 años, con distintos proyectos y ordenanzas, creo que NO SE PUEDE legislar ni ordenar los emergentes de crisis económicas.
Regulas cuadras, por ejemplo, pero no todas las cuadras son iguales de «rentables» qué haces llamas a licitación o la rematas a ver quién da más?
Por cada uno que se regulariza aparecen otros tantos. Y aparecen las disputas violentas por adueñarse del territorio. Entonces el remedio es peor que la enfermedad.
Esto de buscar parches permanentes lo único que logro que la herida se infecte cada vez más y más.
Y si avanzamos en ese sentido, vamos a regular las cuadras para pedir comida en el timbreo que el PRO NO HACE, o regular a aquellos que revisan bolsas de basura en busca de «algo». Hoy son centenares los que lo hacen, y siempre hay alguno que comete una infracción o delito, los menos como los trapitos o cuidacoches.
Es un problema social que requiere una respuesta de ASISTENCIA, desde Desarrollo social de la provincia, como paliativo y POLITICA PARA EVITAR estas manifestaciones de visibilidad de lo que nos enoja y duele, la pobreza.

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