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miércoles, octubre 21, 2020

Hay que ser ingenuo no?

Ola de estafas telefónicas en Santa Fe y un mensaje que repiten a coro los vecinos: «A mí me pasó lo mismo»

Un vecino logró descubrir la maniobra y grabó la conversación. Otra santafesina cayó en la trampa, perdió alrededor de $100.000. A otra vecina la «pasearon» por varios cajeros hasta que lograron robarle dinero y ahora le debe al banco una suma importante.

La aguda crisis económica y social que vive Santa Fe puso en un lugar de mayor vulnerabilidad a muchos vecinos de la capital provincial, que en las últimas semanas sumaron sus denuncias en comisarías y luego en la justicia. El modus operandi es siempre el mismo, una llamada telefónica que le informa a la víctima que es beneficiaria de un monto de dinero y que para poder cobrarlo deberá realizar una serie de operaciones en un cajero automático. La historia finaliza siempre de la misma manera: la sustracción de cuantiosas sumas de dinero. Decenas de oyentes se comunicaron con Aire de Santa Fe para relatar situaciones de este tenor y los mensajes se reiteraban con la frase «A mí me pasó lo mismo».

Se estima que en la República Argentina, hay entre 220 y 700 denuncias por este tipo de estafas telefónicas.

Las llamadas suelen provenir de penales de Córdoba

Las llamadas suelen provenir de penales de Córdoba

Estafador desenmascarado por Excalibur

La primera historia que reveló Luis Mino en el programa Ahora Vengo por Aire de Santa Fe dio cuenta de un caso que resultó con final feliz para la víctima. El protagonista fue un vecino de la ciudad de Santa Fe que pudo descubrir a tiempo la estafa y además logró grabar al delincuente, que terminó siendo un preso.

Este es parte del diálogo que mantuvo:

Delincuente – «Tenemos una transacción anual de un monto que le vamos a transferir del Ministerio de Desarrollo Social. Son 40 mil pesos que va a cobrar a través del servicio de auto-transacción manual», comienza diciendo el delincuente para captar al vecino.

Víctima – Pero no puedo dar datos por la vía telefónica

D– No le solicité datos, no sé por que me manifiesta esto

V- Pero entonces no me imagino cómo cobrar, yo me dedico a la tecnología

D – Me parece que usted es un poco mal educado caballero, yo estoy cumpliendo mi jornada laboral. Mire, le voy a decir la verdad: a mí no me interesa si usted lo quiere recibir, tengo todos sus datos, no me hacen falta, quiero saber si está conforme con recibirlo

V– Sí, sí

D– Bueno, va a tener que acercarse a la cabina de auto-consulta, en cualquier cajero, no se le solicita número de cuenta o de CBU o de tarjeta. Usted debería ir a imprimir este comprobante en el cajero

V– Bueno, puedo ir mañana

D– No, tiene fecha de cobro para hoy. Tiene que ir, ingresar su número de DNI y el cobro que se le va a otorgar cuando esté en la cabina de auto-consulta cuando se encuentre en el cajero automático. Con ese ticket le puedo mandar una cédula de certificación porque si no no va a certificar algo que no cobró, no?

Y continúa la maniobra, avisándole a la víctima que, al ir al cajero, el delincuente iba a monitorear la transacción vía telefónica para que el hombre no tenga tiempo a dudar:

D– Esto tiene que estar grabado , la comunicación va a ser supervisada en línea, ¿A qué hora podrá ir?

V– Y… tipo 18 horas

D- No no, tipo no. Tiene que ser exacto.

V– Bueno, a las 18

D– A las 18 horas entones se va a disparar la llamada automática, cuando tenga el comprobante en mano

La víctima interrumpe la «charla» para advertirle al delincuente que ya detectó la estafa y había determinado -a través del sistema Excalibur– que el origen de la llamada era una prisión:

V – Yo necesité cinco minutos de tu comunicación para saber de dónde es el llamado; estamos dirigiendo todo esto a la Policía Federal. Debés tener frío ahí detrás de las rejas

 

Ana María

Por Ahora Vengo habló Ana María Miño, vecina de Colastiné Norte, que el 23 de julio fue víctima de una estafa telefónica aunque, en su caso, cayó en la trampa y no pudo advertir a tiempo la maniobra delictiva. Todo comenzó con el intento de vender el auto de su yerno a través de las redes sociales, cuestión que -al parecer- llamó la atención de los delincuentes.

«En mi caso, mi yerno estaba vendiendo su vehículo a través de Facebook. Le llenaron la cabeza con la venta, apurándolo de que vaya ‘ya’ al cajero, pero como no tenía dinero le pidieron otra cuenta y me pidió a mí», comenzó diciendo la mujer.

Para garantizar que sea efectiva, la estafa requiere que el delincuente no deje «pensar» a la víctima y para ello la obligan a mantener la conexión telefónica en forma permanente mientras dura la maniobra: «Con la persona en línea, (mi yerno) va a mi casa a buscarme, no le cortó nunca. Demoró unos 15 minutos en buscarme y toros 15 minutos para ir al cajero. Decía ‘quedate acá’, ‘¿va todo bien? ‘¿cuanto falta?’ ‘¿está todo bien?’ Yo no podía hablar con mi yerno para tener mayores precisiones, llegamos al cajero y esta persona empieza a hablar conmigo. En detalle me dice lo que había que apretar, me decía ‘colocá la tarjeta’, ‘¿qué te dice el papel?’, ‘apretá el botón’… No te dejaba pensar lo que estabas haciendo en el cajero», dijo la mujer.

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Ana María advirtió que había sido estafada cuando, al terminar la operación, vio en su teléfono celular los mails del banco donde le avisaban que «se había hecho un transacción y se había pedido un crédito por $500.000».

«Esta persona estaba enloquecida para que yo le haga una transferencia por ese monto, el tenía que hacer la transferencia por $200.000 pero me decía que se había equivocado y le tenía que devolver la plata», contó.

La mujer dijo que, en definitiva, le terminaron robando el dinero que tenía en su cuenta ($60.000) más una carga de crédito de $1.000 y debió devolver $30.000 que le prestaron para resolver el tema con la entidad bancaria.

La víctima contó todo el derrotero al aire mientras abandonaba esta mañana las oficinas del Ministerio Público de la Acusación. Y planteó: «Se aprovechan de esta situación del préstamos en un solo click y así lo hacen, es increíble».

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Lo peor es que, en la última semana de agosto cuando realizaba la denuncia policial llegó otra persona con una denuncia contra el mismo estafador, un sujeto preso en una cárcel de Córdoba. «Y la chica que me tomó la declaración me dijo que hubo cuatro personas estafadas con la misma persona en la última semana de agosto», agregó.

Según la mujer, la ex Policía de Investigaciones (PDI) no podía hacer un procedimiento en la vecina provincia debido a la pandemia de coronavirus.

«Yo lo veía a mi yerno re ilusionado por la venta de su auto y bueno..caímos, la verdad que nos cuesta recuperarnos», completó.

 

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