Facundo Javier Solís (34), el exagente penitenciario que asesinó a su expareja y a cuatro familiares de la misma, en la tórrida siesta del 29 de diciembre de 2017, en barrio Alfonso, asumirá ante la Justicia provincial los cargos por los que fue imputado y aceptará la pena máxima que establece el código penal argentino para este tipo de delitos: la prisión perpetua.

El próximo 24 de mayo, a las 10, en los tribunales de Santa Fe se llevará a cabo la audiencia de juicio abreviado para el femicida. La misma será ante un tribunal pluripersonal presidido por el juez penal Rodolfo Mingarini y los vocales, Rosana Carrara y José Luis García Troiano, los cuales deberán determinar, dentro del plazo establecido, si admiten y homologan el acuerdo llevado a cabo entre la Fiscalía, querella y defensa. PUBLICIDAD

De la audiencia participarán además el fiscal del caso, Gonzalo Iglesias y la defensa del imputado, a cargo de los defensores públicos, Mario Güedes y Gisela Alemandri. En tanto, fueron citadas para firmar el acuerdo, las dos querellas: la abogada particular Hilda Knaeblein y Laura Gerard y Vivian Galeano. Estas dos últimas pertenecientes al Centro de Asistencia Judicial (CAJ).

En la actualidad, Solís permanece detenido en el modulo C de la cárcel de Piñero. En el mismo, existen tres pabellones, dos con imputados y condenados por delitos sexuales y otro en el que se encuentran agentes policiales. En este último, el exagente pasa sus días detenidos, luego de que la jueza penal Sandra Valenti, el 31 de diciembre de 2017, ordene que permanezca bajo la medida cautelar de prisión preventiva sin plazos.

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El criminal cuando trabajaba en el servicio penitenciario provincial. 

El femicida, que oficiaba en la Unidad de Traslados Judiciales y que además era boxeador, se encuentra imputado por el delito de «homicidio calificado por el empleo de arma de fuego, por el vínculo y por ser perpetrado por un hombre en contra de una mujer mediando violencia de género (femicidio)» y por cuatro «femicidios vinculados«. A más de un año de la masacre, cerrará un abreviado de prisión perpetua.

Cinco vidas perdidas

El caluroso viernes 29 de diciembre Solis causó una de las masacres más sangrientas que la historia penal de Santa Fe recordará. Cerca de las 14, en una modesta vivienda de Zazpe al 4100, el agente penitenciario ingresó por una puerta trasera a la vivienda de su expareja, Mariela Noguera. Allí, sacó su arma reglamentaria  y mató a Yoel Airaldi quien era el novio de la hija de su ex. Luego hizo lo mismo con Aylen Tamara Soto, la hija de Mariela.

Aquella conducta de Solís tuvo un claro mensaje: causar sufrimiento a su expareja. Es por esa razón que el imputado llamó en ese momento a Mariela y le avisó que había matado a su hija y que continuaría haciéndolo con el resto de sus familiares. Cuando Mariela llegó a la propiedad, el asesino la abordó en la vereda y le disparó en la cabeza, según estableció la pesquisa judicial.

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Cometido aquel femicidio, el exagente fue hasta la vivienda contigua donde vivía Generosa Carmen «Cuqui» Loseco, su exsuegra y quien también resultó víctima fatal de la fiebre homicida desatada por Solís. 

El momento en que la policía trasladaba los cuerpos hacia la morgue judicial.
Archivo/ UNO Santa Fe

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