La captura de pantalla resume buena parte de las noticias de ayer, aunque haya quedado desactualizada por lo que pasó en Diputados, donde la oposición huyó con la excusa del aporte de Scioli para dar quórum, para no tener que justificar en el recinto la defensa de los regímenes jubilatorios de privilegio de jueces, funcionarios judiciales y diplomáticos; que fue lo que en realidad hizo, luego de haber pedido hace menos de dos meses que se modificaran.
Pero también el collage sirve para ver donde tiene el gobierno puestas las prioridades, algo que, aun con críticas al ritmo con el que avanza en determinadas cuestiones, no se puede desconocer. Habría que agregar para completar el panorama, el cierre del registro de exportaciones, como preludio necesario para un aumento de las retenciones a las agropecuarias, al menos a las de la soja y sus derivados; si no fuera porque se pospuso el anuncio, luego de reunirse con las patronales del campo (error).
El mismo gobierno de Alberto Fernández que, cumpliendo sus promesas de campaña, rehabilitó la paritaria nacional docente, la puso en marcha y logró en ese marco el primer acuerdo para subir el piso salarial mínimo (que el macrismo había atado al Salario Mínimo, Vital y Móvil), en todo el país, para el cargo testigo.
Al mismo tiempo encaraba en el Congreso la reforma de regímenes jubilatorios de privilegio en soledad, ante la deserción de una oposición cambalachesca, que sigue funcionando en modo 2003-2015: no sé de que se trata, o que propone el gobierno, pero me opongo; aunque lo haya reclamado hasta el día anterior.
Contribuyendo de ese modo a la educación presidencial, al enseñarle al presidente que «cerrar la grieta» es un asunto un poco más complejo de lo que él pensaba, porque no depende tanto de sus buenas intenciones, como de las de la contraparte; en este caso el engendro sobreviviente del experimento «Cambiemos», que cambia de nombres de fantasía, pero no de costumbres.
Y finalmente y tal como da cuenta la imagen de apertura, ayer salió publicado en el Boletín Oficial (completo acá) el Decreto 184, por el cual el presidente, en cumplimiento de lo dispuesto por el artículo 42 de la ley de emergencia, dispone el reparto del producido del «impuesto PAIS»; que se cobra a la compra o cambio de divisas,  las operaciones en el extranjero con tarjeta de crédito y los gastos en el exterior, en moneda extranjera.
Según la norma, el primer 70 % de lo recaudado (que pasa a ser en sí un 100 %) se reparte entre un 60 % para financiar los programas a cargo de la ANSES (jubilaciones, pensiones, asignaciones familiares y AUH) y el otro 40 % destinado a las prestaciones del PAMI. Y el 30 % restante (tomado como otro 100 % a repartir) se distribuye en un 30 % al Fondo de Integración Socio Urbana creado por el Decreto N° 819/19 en el marco de la Ley N° 27453, para el financiamiento de obras de vivienda social, un 65 % a obras de infraestructura económica, y el 5 % restante,  al fomento del turismo nacional.
Así expuesto los ejes de los temas que el gobierno transitó en su agenda solo ayer, queda claro un rumbo; que es lo que los argentinos votaron mayoritariamente el 27 de octubre pasado, y que pone en discusión otras cuestiones de las que marcaron la hoja de ruta del macriato: la fuga de capitales, el endeudamiento, la destrucción del aparato productivo, el recorte de derechos, la guerra al salario y al empleo.
Otra vez: cualquiera sea la valoración que se haga respecto a los ritmos de la gestión, y en algún caso de las soluciones elegidas para abordar los problemas heredados, lo que está claro es que hay otro rumbo, con otras prioridades; y otro modo (imperfecto a veces, en construcción, pero modo al fin de repartir las cargas). Y se nota, y es bueno que así sea.

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