Realmente uno no sabe ya a esta altura sí seguir indignado, avergonzado, luchando o resignado por lo que pasa en los medios de nuestra ciudad, digo los más grandes(?). Es escandaloso su nivel de ocultamiento de información, direccionamiento editorial hacia el poder, persecusión a periodistas por sus ideas, censura, alentar a la autocensura.
Nadie puede pedir ni animarse si quiera a qué todos piensen igual, la diversidad insisto enriquece, pero ellos (los empresarios de medios) justamente hacen eso, en Santa Fe no pasa nada. No hay nombramientos bochornosos en el tribunal de Cuentas, no hay pliegos bochornosos para conformar el poder judicial (recordar caso de Musse Chemes) no hay corrupción, no hay cartelización de la obra publica, ni sobreprecios y mucho menos obras mal hechas pero cobradas como un palacio en Dubai. No hay gastos superfluos. tampoco corrupción en el financimiento de campañas electorales, en fin, nadie, nada..nunca.
Quiénes en forma casi quijotesca desnudan esa realidad, QUE SI EXISTE, los rajan de esos medios, o sólo los mantienen para guardar ciertas formas acotadas, y deben denunciar sus investigaciones en sus redes sociales o medios alternativos. Sino llega la descalificación: sos K, falopero, puto/a coimero, loco o borracho. Así estamos, así nos va.

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