Gracias Casero, por sentirse empoderado por el macrismo para decir publicamente lo que todavía aún hoy, 35 años después, lo que piensa una minoría de la Argentina. Minoría que en tiempos de fraccionamientos y miserias políticas partidarias puede constituirse en una mayoría relativa. Ni los militares se arrepintieron ni gran parte de la clase media alta lo hicieron, niegan todo. O lo justifican.

Aún hoy subyace el «algo habrán hecho», «era una guerra», «están en Europa», «había tranquilidad, paz y seguridad», «dame 24 hs y una muralla y arreglo este país», es esa minoría facista que convive con nosotros, la que festejo el indulto bajo la consigna de «pacificar». La que habla sin saber de Montoneros, chicos su ministra de seguridad lo era, la que no leyó o descreyo el NUNCA MAS. La que convalidó la tortura, a adolescentes, embarazadas, la que apoyaba la apropiación de hijos: «Si los educan diferentes no saldrán guerrilleros». la de las mesas de Mirtha Legrand. La de la revista Gente, la de «estamos ganando», Somos, y los medios y periodistas que lo justificaban: que diferencia hoy al imbécil de Jose Gomez Fuentes de Eduardo Feimann? Qué diferencia a Majul, Joaquin Morales Solá de Mariano Grondona ? Que diferencia a Lanata de Neustad ?

Nada. Titeres del poder económico a la que les interesa el país, o de su líder Magnetto. Pero insisto, gracias Alfredo Casero por visibilizar el pensamiento más brutal, inhumano y nazi con los cuales convivimos. Por algo Raul Alfonsín hablaba de 100 años de democracia. Pensar que aquellos que se educaron con él sean hoy lo que traicionan su legado.

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