Puede que el título sea engañoso: el tipo no está solo, sino acompañado por un equipo de gente que le viene poniendo el cuerpo a la crisis desde el primer momento, como él. Y junto con ellos, los profesionales de la salud (médicos, enfermeros) que arriesgan sus propias vidas y su propia salud, en el marco de tareas en las que no pueden ser reemplazados; y el comité de expertos que viene asesorando al gobierno desde el principio de la pandemia
Y por que no, todos nosotros, que nos estamos bancando la cuarentena porque entendimos que es lo mejor para todos, y los números así lo demuestran. Eso también es mérito de Ginés: supo transmitir tranquilidad -al igual que el presidente-, y demostró todo el tiempo tener la situación bajo control, tanto como puede estar una situación de las características de la pandemia.
Claro que conseguir para Ginés los resultados que su gestión puede exhibir en éste tema, no fue fácil, ni lo será en adelante: recordemos que debe desarrollar su labor en el medio de una campaña de desinformación y terrorismo mediático, con la proliferación de opinólogos de toda laya que, desde la nada absoluta, o desde la total irresponsabilidad, cuestionan todo: los testeos, los barbijos, la cuarentena, la compra de los respiradores, la ayuda que llega del exterior.
Y no se crea que el cuestionamiento parte solamente de las doña Rosa, o de algún loquito suelto al que le ponen un micrófono o una cámara: gobernadores, intendentes, legisladores, dirigentes políticos, no se han privado de cuestionar a un ministro y una gestión de la crisis, a la avalan los resultados.
A lo que hay que añadir además la enorme presión del poder económico sobre el gobierno, para flexibilizar la cuarentena e ir normalizando las actividades, porque se veían afectadas sus ganancias: si bien hay un mérito grande de Alberto en haber resistido buena parte de esa presión, ejecutada bajo la falsa dicotomía «la salud versus la economía», esa resistencia se sustenta, fundamentalmente, en el buen juicio y criterio de Ginés González García, sus colaboradores -Carla Vizotti en primer lugar, pero muchos más junto con ella- y los científicos que lo vienen asesorando, con Pedro Cahn a la cabeza.
Todo lo hasta aquí dicho realza la labor del Ministro de Salud, que termina siendo decisiva al momento de la evaluación del desempeño del gobierno en la gestión estrictamente sanitario de la crisis, que es por supuesto el más importante de todos.
Pero no es el único, y seríamos necios si negáramos que las otras áreas del gobierno que deben dar respuestas en el medio de la crisis, no parecen estar a la altura de las circunstancias en la misma medida que el Ministerio de Salud conducido por Ginés, sobre todo en el área económica: desde el Banco Central a la ANSES pasando por el Ministerio de Desarrollo Productivo, acumulan varios goles en contra, o errores no forzados.
Desde el desastre en las colas el día inaugural de la atención de lo bancos hasta la absoluta pasividad para que esos mismos bancos otorgaran los créditos a tasa subsidiada con garantía estatal (lo que derivó en que finalmente fuera el mismo Estado el que terminara otorgando los préstamos a tasa cero), pasando por las insólitas trabas con las que se encuentran muchos que quieren acceder al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) o al salario social complementario (pago a cargo del estado del 50 % de la nómina de las empresas en crisis), o disposiciones absurdas como la del Jefe de Gabinete aclarando que para acceder a éste último beneficio deben tener la misma facturación nominal que el año pasado, con un 55 % de inflación en el medio.
Eso sin contar la total inoperancia de los controles de precios, la desidia en frenar las maniobras especulativas con el dólar, en medio de la crisis y a pesar de ella o la rapidez -ahora- para convalidar rápidamente rebajas del 25 % en los salarios de los trabajadores vía suspensiones: si Ginés puede, los demás también, y si no pueden, que renuncien o les peguen una patada en el culo. Porque además si no se ponen a su altura, sabotean su esfuerzo, y el de todos los que empujan con él.

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