Según manifestó Mercedes Fonseca, la propietaria del departamento, «no alcanza a las 9 de la noche con salir a aplaudir» para reconocer la tarea a destajo de los trabajadores sanitarios, y en su cabeza rondaba cómo poder ayudar desde el confinamiento.

«Yo venía pensando de qué forma, poder hacer algo por alguien relacionado con la Salud. Sentía que si el universo me ayuda, yo tenía que devolverle algo al mundo», argumentó.

Por eso, el destino que suele enlazar historias e intenciones le puso en su camino a Mayra y la posibilidad latente de cristalizar sus deseos.

«Como yo le alquilo a Mayra, justo me llegó la factura de luz y se la mandé a ella. Me comentó que llegaba justo de la guardia y yo le pregunté ’¿dónde trabajás?’, porque no la conozco en persona y tampoco sabía donde trabajaba. Cuando me dijo que era enfermera y estaba en un hospital dije chau, genial, me lo mandó Dios. Ahí le comenté que no me pague un par de meses porque es una forma de colaborar con alguien que representa a todos los que hacen algo por los demás», describió.

Comentarios Facebook