Gefas: una unidad de fiscales para temas de género y abuso.

Ocho fiscales distribuidos en dos áreas reciben estos casos que tienen una particular complejidad. Actualización permanente, la importancia de contar con personal policial especializado y la necesidad de articular con otros organismos del Estado.
El 16 de octubre de 2017 comenzó a funcionar, en el ámbito del Ministerio Público de la Acusación y con la gestión del Dr. Carlos Arietti, la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Familiar y Sexual (Gefas). Al frente del grupo está Mariela Jiménez, abogada con experiencia en temas de género y una larga trayectoria en el Poder Judicial.

En un primer momento, la Unidad estaba conformada por siete fiscales que estaban divididos, por un lado, en Turnos y Flagrancia, y por el otro en Investigación y Juicio. “En eso, Arietti nos dio libertad para trabajar como nos pareciera más prudente y fuimos modificando nuestra forma de abordar los temas. Se sumó un fiscal más, así que somos ocho fiscales: cinco entienden las cuestiones de Género y Familia y son los que entran en turno más seguido, y tres fiscales trabajamos en temas de abuso sexual”, resume Jiménez en diálogo con este diario.

—¿Por qué se creó esta Unidad? ¿Se vio la necesidad de abordar estos temas de manera específica?

—Porque son temas con características muy especiales en cuanto al tratamiento de la víctima y la evidencia que se recoge dentro del proceso y requería de una mejor capacitación, no sólo de los fiscales sino también de la gente que trabaja junto con nosotros para lograr resultados más rápidos y eficientes. En temas de género es muy importante que un mismo fiscal trate todas las causas, porque una cosa es tener un caso aislado de una mujer que está sufriendo violencia física y psicológica, y otra situación es cuando se presentan en el tiempo distintas denuncias, por lo que es importante que un mismo fiscal tenga la posibilidad de reunir esa evidencia y llevar el caso adelante. Por suerte contamos con psicólogas y trabajadoras sociales, y podemos atender el tema penal, pero también dar una salida desde lo social para aportar otra contención a las víctimas.

Para nosotros, como fiscales, antes de la creación de la unidad era muy necesario que se abordara la cuestión de género, que es un tema que requiere de una atención particular, con esa posibilidad de acumular todas las causas para que sean tratadas por un mismo equipo. Antes no se había logrado por la cantidad de fiscales con que contaba el Ministerio. A medida que se fueron sumando más profesionales, se dio esta posibilidad de trabajar en forma más especializada e integrada, porque la mirada del otro siempre amplía la propia en cuanto a la hipótesis del caso y a la medida a aplicar. Así se pueden optimizar los recursos y el trabajo.

—¿Cuál es el panorama que observan en estas problemáticas tan complejas?

—Antes de la creación de la Unidad, los fiscales que trabajaban en casos de abuso sexual ya advertían la gravedad de la situación. Sobre todo se planteaba la realización de la Cámara Gesell, que es la medida investigativa por la que el fiscal tiene la posibilidad de escuchar al niño o niña, víctima de un hecho de estas características. Antes no se contaba con psicólogos que intervinieran en esta cámara, por lo que se recurría a profesionales de otros organismos y después se trabajó con el Centro de Asistencia a la Víctima de la Defensoría del Pueblo. Pero la cantidad de casos hacía que fuera muy dificultoso de abordar. Después y a raíz de la cantidad de cámaras Gesell que estaban pendientes, el Poder Ejecutivo creó una unidad de atención con un equipo de psicólogos y abogados, se destrabó este tema y se empezó a intervenir en su realización. Ahora se logró ganar tiempo y mientras antes había que esperar más de dos meses, hoy podemos lograr que en 20 días se fije audiencia para los casos urgentes, y así escuchar la palabra del niño o la niña.

—¿La unidad es la primera puerta de entrada para los casos de violencia de género o abuso sexual?

—Como todas las denuncias, las que corresponden a violencia de género y familiar se siguen recibiendo en cualquier comisaría de barrio; además, desde hace un tiempo están trabajando mucho y bien los Centros Territoriales de Denuncia. Una vez que se toma esa denuncia se comunican según la gravedad del caso, con el fiscal que es quien dispone las medidas a tomar. En los casos de abuso sexual, si la persona víctima o quien la representa concurre a la comisaría y se comunica con el fiscal, lo que se ordena es que pase directamente a la Comisaría de la Mujer que depende de la Agencia de Trata. Desde ahí hay un contacto permanente, y siempre el fiscal ordena las diligencias

—Sos abogada, ¿cómo llegaste a formarte en perspectiva de género?

—La formación en temas de género me la dio más la práctica. Trabajaba en el sistema anterior; hace 30 años que estoy en el Poder Judicial. En 2010 pasé a estar a cargo de la atención de víctimas y denunciantes del Poder Judicial que hoy funciona en Urquiza y Tucumán. En un principio se recibían todas las denuncias autosatisfactivas (medidas de restricción, de exclusión). Ahí adquirí experiencia rápidamente y lo que logramos fue mucho contacto con otros organismos que trabajan en esta temática.

—Hay una mayor visibilidad de los temas de género.

—El de la violencia de género es un tema que se ha visibilizado. Tengo que reconocer que a los funcionarios judiciales nos falta mucho para capacitarnos y también a la policía porque son casos que requieren de una mirada distinta en relación con los casos penales que habitualmente se trabajaban: hay que entender a la víctima y su relato, comprender cómo opera el círculo de la violencia, la actitud de la víctima, el miedo que siente y su silencio o retractación posterior. Muchas veces cuesta entenderlo cuando se lo ve de afuera y para eso hay que tener otra mirada para comprender y acompañar a esa persona, y lograr que salga de esa relación violenta. Para eso dentro de la Unidad tenemos reuniones en las que nos capacitamos, además de encuentros con la Subsecretaría y con Tribunales de Familia. También hicimos jornadas de capacitación con personal de las comisarías, primero para que nos conozcan y además para establecer pautas de trabajo comunes: los resultados fueron muy buenos y ahí una se da cuenta de que, quien está en una comisaría o en la calle trabajando, muchas veces no sabe cómo actuar en estos casos y por eso es necesaria la capacitación. Para nosotros sería importante que, al menos en cada comisaría, en cada guardia, haya un personal hombre o mujer capacitado en temas de género. Porque la comisaría del barrio es, muchas veces, la representación visible del Estado, es el primer lugar adonde se recurre, y si uno logra encontrarse ahí con alguien que sabe escuchar, seguro que va a ser un avance y vamos a rescatar esos casos para empezar a trabajarlos.

—¿Los casos en los que trabajan en la Unidad llegan también a través del sistema educativo y de salud?

—Teníamos muchos casos que nos llegaban de escuelas y de centros de salud, a través de gente que trabaja en el territorio y conoce la realidad de muchos pibes de barrio. La verdad es que, lo que ocurrió en febrero con la muerte de Vanesa Castillo (la docente asesinada cuando salía de la escuela Victoriano Montes, de Alto Verde) fue una situación dramática para sus familiares y compañeras de trabajo, y además repercutió en forma negativa en esto de animarse a hablar de lo que pueden a través del contacto diario con los chicos. Es una obligación legal hacerlo, pero también se entiende que hay que estar en ese lugar. Entonces, se va a tener que trabajar en este tema para seguir contando con ese recurso que para nosotros es muy importante. Sabemos del temor que tienen y es lógico porque ha habido situaciones de violencia por otros casos, hasta por llamarle la atención a un chico. Por eso creo que esta Unidad tiene que trabajar en forma coordinada con otros organismos del Estado, porque es la forma de conocer casos que se producen en la intimidad de un hogar y la única forma de rescatar a ese chico que está padeciendo, es a través de quienes tienen un contacto diario con él, como es una docente o quien lo atiende en un centro de salud

La gestión en cifras

Carlos Arietti es fiscal Regional de la Circunscripción Judicial N° 1 y a comienzos de julio tuvo a su cargo la presentación del primer Informe Anual de Gestión que abarca desde el 20 de abril de 2017 hasta la actualidad. En ese marco, dedicó un capítulo al funcionamiento de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Familiar y Sexual (Gefas) y evaluó como positivos los resultados.

“A la fecha, se presentaron 35 acusaciones. La actuación de esta Unidad Fiscal Especial ha permitido un aumento cuantitativo y cualitativo en las intervenciones jurídico penales, específicamente en materia de delitos sexuales. Por otro lado, sólo en los últimos ocho meses de 2017 se realizaron 288 cámaras Gesell, en comparación con las 76 que se habían realizado en todo 2016, lo cual implica un mayor respeto al derecho que tienen niñas, niños y adolescentes a ser oídos”, graficó.

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