El otro día leía un twitter de un periodista echado de Telám: «Lloro cada mañana y noche no sé que va a pasar con mis hijos». Me sentí identificado plenamente. Yo lloro cada mañana, cada noche, no se puede dormir, la incertidumbre, la culpa y el miedo te ganan. Es día a día. No hay futuro proyectado posible. hace 3 años estoy fuera de los medios, la mitad trabajé para un delincuente, me tuve que alejar de mis hijos por una cuestión simple: no hay plata. La sensación de fracaso te gana, te pones a pensar si los más grandes tendrán para comer, sí los más chicos te extrañan (gracias a la mamá Silvina) ellos tienen todo. Sentís que dás lástima, te falta algo, a mi la radio y su magia, la rutina, no hay cumples ni fiestas. Te aíslas. «Dormís mucho así no vas a conseguir nada» Y uno duerme por depre y aparte porque no gasta. Le debes a todos. Y todos sentís saben que estás en la «mala» y se alejan, cómo pedirle a mi mamá que cobra la mínima, está enferma y celíaca ? A los 52 años quién te toma y para qué ? No te alcanza para medicamentos, dejas el dentista y los dolores se pasan con el tiempo, los fisicos los otros NO.

Perder el laburo es perder la vida, en muchos sentidos, trátas de consolarte con la tragedia ajena y es una estúpidez. Los periodistas estamos acostumbrados a contar estas historia de otros JAMAS preparados para contar la nuestra. Y fumás más por la ansiedad, y tomas para aliviarte o darte un poco de optimismo, y soportas mensajes de autoayuda: Vos lo vas a lograr! Rezale a dios! Está en vos! y te gana el odio por tantos hijos de puta que viven por izquierda delante tuyo, pero vos sos el fracasado. Será la vida así? Desocupación es morir lentamente. Y te cuestionas todo. Y los sueños del pasado o proyecciones del futuro se transforman en pesadilla. Hablar de una pareja o hacer el amor con alguien ? Imposible. Y ahora que tenes más tiempo te planteas pero: «»como no me dí más espacio para…»

Tu hermanos se acercan te quieren ayudar porque te aman, pero «loco me banque solito desde los 18 y ellos no tienen margen tampoco» Y NO, no lo podés aceptar. Obvio que la muerte te rondea pero es la salida fácil, uno construyó desde algún su destino pero nadie tiene derecho a castigarte, en mi caso no me creí que era el mejor como ahora el peor periodista, y te cansas, mucho, y tenes ganas, ganas, ganas…de….»

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