Pese a la presencia de distintas fuerzas provinciales y nacionales, en el barrio cada dos casas hay un bunker de venta de drogas, pese a detención del «Zurdo» siguen las luchas territoriales dentro de Alto verde.

Y esto se dirime a toda hora con balaceras entre «banditas rivales». Ante esto los vecinos a las primeras detonaciones al estilo «tiempos de guerra» se tiran al piso junto a sus hijos, rogando que ninguno esté en la calle.

Así se vive, se sobrevive y se muere en Alto Verde.

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