Insisto en un concepto que, es lo que compartimos, por lo menos en estas rondas de charlas. Estamos atravesando por un pico u ola de contagios, el primero. Por ejemplo, Alemania tuvo 1800 casos en el día de ayer. Hoy estamos hablando de Israel, un país al que se puede considerar como la cuna de un sistema sanitario ejemplar a nivel mundial. Ambos países tomados como ejemplo para hablar de retroceso de fases con respecto a los contagios de Covid-19.

En este contexto que nos genera miedos, zozobra, a partir de ahora sabemos que muchos profesionales contrajeron la enfermedad, así como también alguien conocido o algún familiar. Tenemos conocimiento de que los pibes son, lamentablemente, principales transmisores. Podemos hablar de muertos, camas ocupadas y preocupaciones.

Considero a este momento como el indispensable para mantener la calma. Se entiende la incertidumbre, el miedo, la desesperación, la impotencia y el cansancio del que tantos sociólogos y profesionales de la salud mental hablan en distintos medios de comunicación.

Entendiendo éstas cuestiones es que me pregunto ¿es necesario sumar un pico de tensión política? Falta un año para las elecciones, llevamos solo ocho meses de gestión. Creo que al grueso de la gente no le interesa la pelea electoral y la campaña ya está lanzada. Desde la oposición presentan ideas absurdas sin tener en cuenta las consecuencias de sus actos, un ejemplo claro es lo que paso el 17 de Agosto. Mientras hoy hablamos de trasmisión comunitaria (porque somos incapaces de hacer un seguimiento de los casos), ellos fogonean el levantamiento de medidas restrictivas. Mientras aumentan los casos diarios, ellos arengan en contra de medidas que nos benefician como sociedad. Aunque, hay que reconocer que la tensión no es solo generada por la oposición sino también, por los medios de comunicación. Esto es solo la conjugación y la tensión social que debe ser exacerbada porque, entran en conflicto dos valores valiosos, el de la vida y el de poder desarrollarla dignamente.

Una vez que esto termine, vamos a tener millones de pobres o incluso peor, un alto índice de indigencia. Hoy hablamos de millones de desocupados y sumado a esta tensión palpable, la oposición se encarga de agregarle violencia verbal, mentiras y odio. ¿Qué esperan? ¿A que quieren llegar?

Mientras nos distraen con sus pedidos de “libertad», ocurren otras cosas. Mientras ellos hacen ruido, se olvidan de lo necesaria que es la reforma judicial, la reforma tributaria, el acuerdo con los acreedores, el desarrollo de una vacuna contra el virus. A nivel provincial, esconden o esquivan hablar sobre la reforma policial y, comienzan a conocerse los entramados políticos de la anterior gestión. Insisto, no es el momento para este circo.

Voy a ser reiterativo en ciertas cuestiones, debemos tener una conducta individual responsable, no nos sumemos a la ola de violencia verbal que nos empobrece, sigamos reforzando a los entramados barriales que nos fortalece como vecinos

En alguna oportunidad se me ocurrió decir que la dirigencia política debe entender que “lo esencia debe ser visible a los ojos». En este caso, lo esencial es la gente. No hablo de los agorilados ni los esperpentos de la ignorancia supina u odiadores de uno y otro lado. Hablo de aquellos que todos los días buscan la moneda tratando de esquivar las balas disparadas por un enemigo invisible que nos acecha cada día más.

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