Es cierto que no es tiempo de hacer criticas en tiempos de catástrofe, también es cierto que al estar concentrado en nuestra ciudad todo el poder político de la provincia, la figura del intendente pasa a un segundo o tercer plano (le pasó a Marcelo Alvarez con Reutemann en tiempos de la inundación).

También es cierto que Emilio ya no goza de toda una estructura del estado provincial que tuvo en sus dos años de concejal y en la campaña electoral. Mucho menos el fenomenal montaje mediático, con un costo sideral en pauta publicitaria, que le brindaba un blindaje ante las criticas y una híper exposición mediática ante cuálquier gesto que hiciese en ese entonces.

Pero lo cierto es, que los vecinos de la ciudad, tienen la percepción que el intendente está de cuarentena política.

Ya antes de la emergencia sanitaria, Emilio NO tuvo el coraje político, ni protagonismo institucional o mediático, que otros de sus pares intendentes socialistas, si tuvieron, para exigir la votación de la ley de necesidad y que las finanzas municipales pedían a gritos, por su eterna política de la tibieza, del NI. Y los santafesinos perdimos 3 meses preciosos.

En tiempos de crisis, es cuándo se ve el nivel de formación y capacidad de los gobernantes, y su personalidad para generar un liderazgo que contengan las inquietudes de a quiénes representan.

Emilio fue un trabajador bancario, lo que le daba un plus, por ejemplo, para poder anticiparse a lo sucedido el viernes pasado, ni hablar de la cantidad de veces que. cómo periodista debió cubrir lo sucedido en los bancos ante la desesperación de la gente. Pero, no se lo vió, debió aprovechar la oportunidad ? Sí. Con un sentido electoral? No. Sino cómo para proyectar quién gobierna la ciudad y es capaz de corregir, anticipar y mejorar algo mal parido desde Buenos Aires.

Emilio podría haberse anticipado solicitando el boleto gratuito para los trabajadores afectados ante la emergencia sanitaria, hoy solicitado por Sebastian Pignata en su doble rol de concejal y dirigente de la oposición en UPCN, como un aporte y reconocimiento de los vecinos de la ciudad por el laburo y la entrega heroica de ellos.

Emilio podría recorrer la ciudad exigiendo a los vecinos respetar el aislamiento.

Convocar a expertos, por ejemplo Juan Carlos David, los 3 rectores de las universidades de la ciudad y tantos otros, para promover y aportar sugerencias al gobierno provincial con relación al aislamiento y ver cómo cada barrio y ciudad puede paulatinamente salir de las medidas preventivas y restrictivas.

No es lo mismo Buenos Aires, Rosario, Santo Tomé que nuestra ciudad. Aprovechar y solicitar que, de la misma manera qué hay sectores exceptuados del aislamiento, cuadrillas municipales pudiesen hacer arreglos parciales en los accesos a los barrios, o bacheo.

Ni siquiera lo insinuó. Tampoco convocar a la oposición, en particular al ex intendente José Corral para analizar medidas estrictamente locales, excepciones de la tasa, en fin, quién sabe reinventarse así mismo en tiempos de crisis. Con grandeza, humildad y liderazgo. No lo hizo.

Construir una rápida red de vigilancia de precios abusivos, aún antes de la medida del gobernador de otorgarle la potestad del control de los mismos.

Es que Emilio, que ganó legitimamente y en forma abrumadora, no tiene ni la formación ni el carácter personal para proyectar esa imagen que en tiempos de incertidumbres y miedos la ciudad y la gente necesita.

PD: No habló del papelón de uno de tus funcionarios con L.T.9, no es un hecho menor pero hasta tardaste en subsanarlo con lo que consistía un simple llamado telefónico o cruzarte la calle y visitar a los directivos de dicha radio.

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