GANAMOS, POR SI NO SE ENTERARON

En unos pocos días se van a cumplir 16 meses del triunfo de Omar Perotti en las elecciones a gobernador, con lo cual el peronismo volvía a gobernar Santa Fe después de 12 años de gobiernos del Frente Progresista. El domingo se cumplirán 10 meses de mandato del nuevo gobierno, de los que 7 transcurrieron en pandemia. Recordatorios elementales que hay que hacer porque algunos parecen haber olvidado los hechos, y sus consecuencias; como por ejemplo que desde diciembre para acá se han invertido en la provincia los roles entre oficialismo y oposición.

En primer lugar, el socialismo y buena parte de sus socios en el FPCyS, que han instalado en la Cámara de Diputados de la provincia y bajo la presidencia del anterior gobernador Lifschitz, una especie de «gobierno en el exilio», con un «gabinete en las sombras», formado por ex funcionarios que o son legisladores, o integran el nutrido plantel de asesores del presidente de la Cámara.

En su ínsula Barataria legislativa, Lifschitz permanece ajeno desde hace meses a la derrota electoral del año pasado, y aparece todo el tiempo proponiendo planes de gobierno y anunciando soluciones para todo -incluso para los problemas que no supo resolver cuando fue gobernador-, en un mundo mágico en el que en realidad no tiene la responsabilidad real de gobernar, ni los costos de hacerlo.

Y desde allí además de torpedear la gestión de Perotti -como cuando sus diputados rechazaron sobre tablas y sin dictamen la primera ley de emergencia que envió el nuevo gobernador-, plantean las soluciones más disparatadas para problemas reales o inventados, que para el caso lo mismo da. Como sucedió con la ayuda social a los reemplazantes que no trabajaron, porque no los llamaron a reemplazar porque no hubo ni hay clases presenciales.

La ley que votaron a esos fines y Perotti terminó vetando fue un completo mamarracho, como bien explica acá Barricada. Y si el problema son los reemplazantes que no trabajaron y por eso no cobran, el propio gobernador en el veto propuso una solución alternativa; que los diputados rechazaron de plano al rechazar el veto como da cuenta el tuit de apertura. De modo que acá el problema no es ése, sino como dijimos el intento de gobernar desde la Legislatura, marcándole la cancha a Perotti, como si la elección no hubiera sucedido, o el resultado hubiera sido otro.

Pero hasta ahí con el socialismo, Lifschitz y la oposición: ellos están desde antes incluso de asumir Perotti (en una larguísima transición de seis meses, en la que armaron el Presupuesto y le votaron leyes insólitas para condicionarlo) jugando su propio juego, y el que no lo quiere ver es ciego, o es cómplice.

El problema -si tomamos como ejemplo el caso de los reemplazantes, pero podríamos citar éste otro que cuenta también Barricada– es que a los disparates opositores, se suman los legisladores del PJ; y así como votaron la ley para los reemplazantes, también dieron su voto para rechazar sobre tablas el veto de Perotti.

Para que se entienda, los diputados del peronismo dieron su voto para rechazar un veto del gobernador peronista, a una ley basada en un proyecto de un diputado radical (del sector de Pullaro, para ser más precisos), sobre la cual nunca consultaron a ningún funcionario del Poder Ejecutivo: en éste enlace pueden ver el video de la sesión de Diputados donde se aprobó, y verán que los diputados que hicieron uso de la palabra para justificar la aprobación del proyecto destacaron el trabajo conjunto de ambas Cámaras, no con los funcionarios del gobierno.

Entre ellos -es decir, entre los que apoyaron el proyecto y luego rechazaron el veto- está Ricardo Olivera, el presidente del PJ provincial; al que en su momento y cuando ganó Perotti las elecciones elogiamos acá como uno de los principales artífices de la unidad del peronismo provincial, que fue el puntapié inicial para volver al gobierno.  ¿Qué pasó en el medio entonces, olvidaron que ahora son oficialistas y como tales, les toca defenderle en la Legislatura los garbanzos al gobierno, en lugar de sumarse a las movidas opositoras tendientes a crear un gobierno paralelo?

Dicen que algunos se quejan de la falta de interlocutores en el gobierno, o de lo difícil que es hablar con Perotti. Y si fuera cierto ¿la mejor forma que se les ocurre de solucionarlo es votar con la oposición, en contra del gobierno, no hay ninguna instancia en el medio, hasta montarle una carpa en la antesala del despacho al gobernador para que los atienda y escuche sus inquietudes, si ése fuera el casor?

Porque si en vez de eso se suman a la comparsa del socialismo, las leyes se aprueban (con sus votos) y son un mamarracho -como sin dudas ésta lo era- al gobernador (a Perotti y a cualquiera) no le dejan otro camino que vetarla.

A menos que la pretensión sea que si entre ellos se ponen de acuerdo sin consultarlo, el gobernador se ampute esa facultad constitucional durante los cuatro años de mandato aunque las leyes que aprueben no le gusten, o lo compliquen; lo cual sería ridículo, y en el caso del peronismo, insólito: ¿para esto queríamos ser oficialistas, para que nuestro gobernador sea menos gobernador que los anteriores, con menos facultades?

Si el problema es de falta de diálogo, y más en política, se arregla fácil: en tiempos de pandemia, con los asados y reuniones sociales prohibidas, se juntan en un zoom, y listo. Si hay ganas se busca la forma. A menos que no haya ganas, o algunos no las tengan porque estaban muy cómodos siendo oposición, y les da como cosita ser oficialistas; cosa que como todos sabemos, tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Hay quienes dicen que el problema es que Perotti no conduce al peronismo santafesino, o dentro del PJ hay quienes no aceptan ser conducidos por él. Nótese que a diferencia de la nación, acá ni siquiera se ha planteado que el gobernador asuma la presidencia del PJ provincial, como le están proponiendo en el PJ nacional la CGT y el Consejo Ejecutivo Nacional a Alberto Fernández. Tampoco Perotti ha hecho saber que le interese ejercer ese rol, o ser considerado como el conductor de nadie.

Lo que hay que preguntarse es si el peronismo santafesino-o al menos parte de él, con importantes responsabilidades institucionales- quiere ser conducido, o se siente más cómodo «siendo líbero», es decir haciendo cada uno lo que se le canta; en lugar de siendo parte de un gobierno a cuyo triunfo electoral contribuyeron todos, en mayo o menor medida. Y del que tampoco se sabe hasta acá -al menos no hay quejas en público- que algún sector en particular haya sido marginado por Perotti, no integrándolo a sus equipos. Tiempo de encaminar la cosa hay, habrá que ver si hay ganas.

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