Si algo faltaba para la estupidización de gran parte de la política argentina en tiempos tan difíciles, tan angustiantes, tan drámaticos, fue el debate sobre «el flan», proveniente de un actor decadente, con una metáfora que nadie entendió, ofensivo, que si no fuera por la irresponsabilidad presidencial de darle entidad nacional, hubiera quedado como otro hecho ridiculo de la fauna vernácula.
Y, como si eso no fuera poco, el propio presidente lo toma como slogan agresivo de campaña, y cómo si eso ya no fuera absurdo, el presidente y sus legisladores en pleno viernes negro de la economía para la gente, se juntan a cantar «queremos flan». No hay más calificativos. Obvio en el circo no podía faltar un grupo de cumbia haciendo el tema del flan. Mientras más pobreza, más desazón, más dolor, están en el Titanic bailando conscientes que sólo hay botes para ellos, el resto y bueno no forman parte ni tienen derechos.
Mientras en el senado discuten la ley de extinción con movilización de «gente de bien» previa, desconociendo que el gobierno ya la pone en practica, nos extinguieron el trabajo, los servicios, la comida, las jubilaciones, todo.
Mucho circo, patético, cínico irresponsable, el resto? A sobrevivir como pueda. Y tratar de soportar tanta verguenza propia y ajena por ellos.

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