¿De qué otro modo que desidia criminal calificar la decisión del gobierno de Macri de retener en la Aduana 12 millones de dosis de diferentes vacunas, que le costaron al Estado 83 millones de dólares, para no pagar unos 11 millones de dólares en impuestos a la importación y tasas de estadística?
Acaso alguien podría decir que del gobierno que eliminó el Ministerio de Salud mientras florecían las campañas anti vacuna y en el país reaparecían el sarampión y otras enfermades se podía esperar eso y cosas peores, y no le faltaría razón.
Sin embargo, los hechos no dejan de asombrar, pues aun cuando se pensara que el objeto principal de comprar esas dosis de vacunas era algún negociado con los laboratorios fabricantes en los que quedaba alguna cometa en algún bolsillo, podrían haberlo hecho igual, pero repartiendo las vacunas y no corriendo el riesgo de que quedaran inútiles para ser usadas.
Pero ni eso hicieron, así de negligentes y criminales eran; y todavía tienen el tupé de levantar el dedito, criticar al nuevo gobierno y reivindicar su desastroso paso por la gestión del Estado nacional.
Lo peor del caso es que tuvo que venir el nuevo gobierno, dictar la Ley 27.541 que en su artículo 73 exime a las vacunas del pago de los derechos de importación, las tasas aduaneras y de estadística, para poder sacarlas de la Aduana, y distribuirlas para que sean usadas.
Eso, después de un gobierno que se dedicó cuatro años a reducir impuestos a los sectores más privilegiados de la sociedad (como con el blanqueo, el ajuste por inflación en Ganancias o los cambios en Bienes Personales, o las retenciones), al mismo tiempo que se quejaba del déficit fiscal y el gasto público.
Y que al mismo tiempo llenaba a diario el Boletín Oficial con decretos por los que eximía del pago de algunos de esos derechos y tasas aduaneras, a la Feria de las Naciones de COAS, o el Rally Dakar, por decir solo algunos ejemplos: no tuvo tiempo ni ganas de hacerlo con las vacunas, y es muy probable que, como consecuencia de eso, se haya enfermado o incluso muerto gente.
Macri ni siquiera lo hizo estando facultado por el Código Aduanero (Ley 22.415) en su artículo 667 (el mismo que usaba para las ferias o eventos turísticos) a otorgar exenciones del pago del derecho de importación para  «…atender las necesidades de la salud pública,…» (Inciso 2) apartado b) del artículo). Lo mismo podía hacer con las tasas de comprobación (artículo 771 del Código)
Imaginemos eso mismo, durante un gobierno peronista, y la reacción indignada de los medios y el cacerolo promedio, los mismos que siguen bancando a un gobierno que gobernó con esa escala de valores.
A esa enfermedad no hay vacuna que la cure, ni la prevenga.

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